Amor Peronista

De sus problema me hablaba ella
mientras un gluteo yo me rascava
relatos sobree su alma triste
mientras yo olia mi mano

Inocencia


La ropa resbala de tu cuerpo
Vistiendo el suelo
Tu frente a mí
Toda sonrojada
Toda inocente 
Toda Mujer

Jorge Kagiagian

Mi ángel ausente


Como milagro llegaste a mis brazos
tan pequeña como sol de primavera
y el adiós fue como frio de invierno
…ay, tan pequeña…

Ilusión




Ilusión

En mi rostro, tu mano;
tus ojos punzantes,
tu pupila en la mía,
caricias que estremecen.
La ansiedad tiembla,
tiembla de miedo.
Miedo de darlo todo,
sabiendo certero que "todo"
jamás colmará
los arrebatos de una ilusión.
De una ilusión que aprende a vivir.

Imparables, escurridizos,

¿Por qué la lluvia me causa tanta nostalgia?

¿Por qué la lluvia me causa tanta nostalgia?
¿Será, quizás, porque sé que cada gota ha venido de las nubes? Quizás una de esas gotas se evaporó del mar. Quizás haya viajado por el río, haya sido humedad en una almohada que ha sido lavada en un arroyo. Quizá, esa gota, fue una lágrima que salió de su mirar. Una gota que ha entrado en ella al beber. Una gota que fue su sangre, su cuerpo, su corazón... quizás, en una noche de tristeza y soledad, esa lágrima fue su alma.

TR

Oirás mi nombre
la ira, el asco y la vergüenza
colmarán tu mente hasta desbordarla
Vomita tu decepción sobre mí

Súplica de un condenado


Siento el vértigo, el miedo
Me resisto, de mí ya no depende
a una fuerza superior sometido
Me atrae, me arrastra, me consume
De esta pesadilla, despertaré... tan solo
frente a mi realidad tan dolorosa como justa

Alma Mía


Se despertó aquella mañana junto al cuerpo sin vida de la mujer que la noche anterior había amado. Cuerpo que sin vida estaba durante el acto de amor.
Fueron muchas las noches que siguió amándola en el más estricto secreto. El tiempo inclemente que solo sabe ir hacia adelante descomponía el cuerpo muy lentamente.

Carta para Elen


Amor de mi vida:

                       Se que han habido momentos difíciles, que todo ha sido complicado. Que la decepción se hizo presente en muchas oportunidades; palabras hirientes llenaron nuestras bocas y las lanzamos al otro con enfado. Hemos desperdiciado tanto tiempo, tanta energía. Pero aún así no quiero dejar de amarte, no quiero que irme de tu vida. No sé como vivir sin vos, aunque no nos veamos seguido, estás siempre en mi mente y todo lo que hago siempre esta inspirado, motivado en vos, en hacerte sentir bien y que veas en mi el hombre que siempre quisiste. Soy adicto a tus manos, adicto a tu boca, a tu cuerpo, a tu mirada, a tus palabras, adicto al resplandor de tu alma.

Como ser mejor persona en 3 palabras

Ser paciente te ayudará a no desesperar.
Ser versátil te permitirá adaptarte a cualquier situación.
La compasión te hará grande.
Escuchar más y hablar menos te hará sabio.
La humildad te hará querido.

Nostalgia


Dormir me gustaría junto a ti
descendido de las alturas, tu cuerpo
tus brazos, el calor de hogar
Tus nubes, no más que recuerdos

Donde quieras que estes


Donde quieras que estés


Como lanzando una moneda, rogando al destino ahí fue esta botella. Buscando, quizás en vano, llegar a las manos de quien sepa valorar esta empresa, quien busque tal como yo la persona indicada a quien amar.

El tiempo encerrado en una botella, deseo inmutable, atrapado hasta quien ose destaparla, y ese valiente has sido tú. Y como cuál genio cumplidor de deseos mis palabras saldrán para llegar a tus ojos y quizás a tu alma.

Fueron kilómetros incontables. Arrastrada por las olas girando y volteándose innumerables veces como cuál reloj de arena que en cada giro la esperanza vuelve a comenzar. Es inevitable que luego de la esperanza llegue la decepción y que de nuevo la decepción vuelva a ser esperanza.

Los días envejecen, serán eternidad. Mi cuerpo quizás haya sido vencido por los años, pero estas palabras no; no la energía, que yace en mi cuerpo, impulsada por el anhelo de encontrarte, aunque sea después de mi muerte.

Sé que existes. Sé que estas en algún lugar. El amor por mí está dentro de ti solo déjalo brillar y será el faro que me guíe.

Esta botella sucumbida por las fuerzas del mar fluyó bailando la melodía del destino junto al cortejo del vaivén de las aguas; cruzó el mundo incansable. Así debe fluir tu corazón para que mi mano pueda tomar la tuya y la tuya tome la mía así nunca jamás sentiremos soledad en nuestros corazones.

Dime: ¿eres tú?

Jorge Kagiagian

Jardín de Invierno


Después de aquel día las pocas mariposas quedaron atrapadas en el jardín de invierno. Aquel jardín oscuro y, tal vez, demasiado frío. Atrapadas, ahí, ya sin fuerzas para volar.

La leyenda del ave y el niño


Hace muchos miles de años, y miles más. En un lugar muy, muy lejano. Cuando los animales aún hablaban con los hombres, cuando los hombres aun trataban a los animales como sus amigos, nació una historia de amistad entre un niño y un ave. Una historia que ha sido rescatada del olvido; fue contada de un animal a otro durante muchos, muchos años. Viajó de boca en boca, de pico en pico. Viajó en los hocicos de los lobos y dicen que hasta un elefante lo recitaba escondido en la copa de un árbol. Un día llegó a los oídos de los hombres, y ellos, también, la contaron a sus niños antes de que fuera la hora de cerrar los ojos para dormir.

Besar es Obligado


El tiempo es muy lento para los que esperan
muy largo para los que sufren,
pero para quienes aman, el tiempo es eterno.
Amar no es pedir; es dar hasta vaciar el alma
es dar lo que no se tiene y aún así seguir dando.

San Valentín


Estaré allí, en San Valentín
aunque no me hables y no sepas de mí
no me veas, ni seduzcas
de forma imaginaria, de forma espectral
estaré allí, estaré contigo.

Dime

Dime ¿Deberíamos ser como estos edificios
que se ven el uno al otro desde la distancia
sin que ninguno pueda acercarse?

Progreso



Progreso 


Camino hacia mi casa, tranquilo; nada me distrae. Siempre contemplo el panorama. No tiene nada especial, un paisaje citadino, personas, palomas, el cielo un tanto gris, gracias a la enorme cantidad de autos, publicidades luminosas y el pavimento; mucho pavimento y cemento. Cemento, más cemento, demasiado… .


Yo nací en esta misma ciudad, en aquel entonces, un pueblo pequeño. De niño caminaba estas mismas calles; eran de tierra. Las casas no eran monstruos gigantes espejados, capaces de hacer doler el cuello al seguirlos con la vista. No, no lo eran, sino pequeñas. Algunas, muy pocas, tenían un segundo piso que usaban, generalmente, para tender la ropa. Todas tenían un pequeño jardín al frente y detrás de la casa, un espacio lleno de árboles, algunos frutales y el limonero inevitable; un pequeño paraíso a tan solo unos pasos. Allí realizábamos las comidas familiares de cada domingo al mediodía y donde cada verano armábamos nuestra pileta de lona.


Es imposible olvidar aquello. Todo el verano en pantalones cortos, sin remera, saltando y jugando en esa pileta. Inflando pequeños globos de colores que, trepados en el árbol, en ese hermoso árbol, de la puerta de mi casa, arrojábamos sobre los distraídos.


Pero desafortunadamente, de forma muy lenta, comenzaron a llegar a nuestro pueblo empresas de toda índole. Cadenas de comida rápida que ofrecerían hamburguesas y papas fritas nada saludables, cafeterías con grandes técnicas de mercadeo que lograrían vender sus productos malos a precios muy altos. El almacén de toda la vida cerró luego de que las cadenas de supermercados, minimercados, cadenas de quioscos atosigaran sus cuentas. Hasta la farmacia de turno es ahora un lugar de ventas de productos de bazar y golosinas que ocasionalmente vende algún medicamento.


Comenzaron llegar maquinaria pesada necesaria para construir edificios. Excavadoras, grúas, pavimentadoras. Transitaban las calles de tierra como si fuera un desfile militar. Lo recuerdo bien, fue en abril. No le di mucha importancia en aquel entonces. Ya era adolescente y tenía una novia, así que encontraba cómo ocupar mi tiempo y, además, nos encontrábamos en pleno otoño. Pero llegado el verano, me encontré rodeado de esos edificios sin colores, que se yerguen sobre lo bello, aplastando la naturaleza y le ponen precio a todo. Mi patio trasero quedaría para siempre privado de toda luz y las innumerables ventanas harían de mi privacidad algo inexistente.


De esta manera, llegó el progreso a nuestro pueblo. De unos pocos habitantes ahora seríamos muchos miles. Desde entonces, caminaría por la calle y ningún rostro me sería familiar. No sabría sus nombres y quizás, jamás los volvería a ver. Nadie me saludaría a los gritos desde la vereda del otro lado de la calle, ni tendríamos una conversación cortés y amena a viva voz. Ya no sería apropiado.


Mis padres fallecieron poco tiempo después. Vieron morir su casa soñada. Sin luz, las bellas plantas y árboles del jardín, y el paraíso del patio trasero no encontraron forma de alimentarse y sobrevivir. Las máquinas enormes y las vibraciones constantes de las empresas constructoras agrietaron las paredes y la lluvia hizo el resto. La casa de mis padres, ahogada definitivamente en la frialdad del cemento gris. No tuve otra alternativa que venderla por una cantidad miserable de dinero. Sí, tuve que vender la casa en la que me crié, la casa de mis padres, la casa de mi niñez, donde dije mi primera palabra, di mi primer paso, donde mi padre me cobijó y mi madre me amó, donde jugué con mis amigos, donde di mi primer beso a la vecinita de enfrente bajo la sombra de ese hermoso árbol, donde mis padres me gestaron, donde me hice niño, adolescente, donde me hice hombre.


Ya nada queda de todo eso, sino un recuerdo, solo nostalgia. Mi casa fue arrasada por una siniestra retroexcavadora, esa inconmovible garra de metal; desmembrada, mutilada hasta el irreconocimiento. Solo queda ese árbol de la puerta de entrada que ya no existe.


Hoy trabajo en un banco, una empresa multinacional, el mismo banco que ha embargado las casas de muchos de mis vecinos y amigos que tuvieron que irse de este lugar en busca de suerte en otros pueblos donde sus habilidades campestres aún fueran útiles, pueblos que encontrarán, también, el progreso. El mismo banco que ha construido, sobre los cimientos de mi casa, una moderna sucursal de su imperio económico.


Cada día, antes de ingresar, coloco mi mano sobre la corteza de ese hermoso árbol de mi niñez, respiro profundo, fuerzo una sonrisa y entro a trabajar.


Jorge Kagiagian



Version old

Camino hacia mi casa, tranquilo, nada me distrae. Siempre contemplo el panorama. No tiene nada especial, un paisaje citadino, personas, palomas, el cielo un tanto gris gracias a la enorme cantidad de autos, publicidades luminosas y el pavimento; mucho pavimento y cemento. Cemento, más cemento, demasiado… demasiado.

Adíos


Mirarte como quien ve un milagro
Besarte como un niño que descubre el amor
aullando tu nombre al firmamento
Te encerré en un sueño, jamás te dejaré ir

Abril




Una noche tomó sus cosas y se fue, mi indiferencia lo permitió.
Se fue, no miró atrás... solo se fue.
Y yo allí, sabiendo que no volvería.
Nada hice para evitarlo.

De Israel con amor


Muchos tendrían miedo pronunciar lo que vendrá a continuación porque la censura y el miedo es grande, manipuladora y mal intencionada. Está prohibido hablar de ellos para los hombres pero no lo está para mí.

Entrevista al Creador de Soybueno

Gracias a mis trabajos literarios tuve la fortuna de conocer algunos artistas muy interesantes. Me gustaría hablar sobre uno de ellos Fernando K., creador de Soybueno, un personaje tierno y gentil en un mundo que no lo es.
Creo que muchos podemos sentirnos identificados con él; por esa razón, quise saber un poco más.

Muerte de Otoño (Jorge Kagiagian)


El suicidio se presento ansioso; cruel amante, atroz y monstruoso…
la mano queda teñida de sangre y el piso cubierto de muerte…
El amor como conquistador destruyendo todo
y el miedo transformado en desesperación devorando el resto.

Carta de disculpas

Esta es una carta de disculpas sincera por eso no voy a mentir, ni simular nada. Reconozco que mis palabras no fueron felices. Insulté, y utilicé mitos anti judíos cuya proveniencia y falsedad se pueden leer aquí http://www.adl.org/latino_affairs/Myths%20and%20Facts%20Spanish_final.pdf Me tomé 10 días para leer sobre el judaísmo y los mitos que sobre ellos existen. Ahora entiendo que realicé generalizaciones desde un individuo a la comunidad judía toda y viceversa. Utilicé dobles estándares respecto al Estado de Israel y confluencia de las políticas de un Estado con el carácter de la cultura judía. En mis dichos avancé los mitos que están descriptos y desenmascarados en el PDF.

Poema Negro (Claudio de Alas)


Cuando moría me abrazó, y con voz quebrada y lastimera, me dijo que en recuerdo de este amor me dejaba su blanca calavera, que la robara de su propia tumba y que en mis horas alegres o de duelo, su espíritu vendría desde el cielo y a través de ella me vería. Y el tiempo pasó, siento su voz reclamándome "Cumple tu promesa!"

La vergüenza de ser argentino: Ley 11825, Restricciones sobre bebidas alcohólicas


"Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar
que todo esta perdido y que hay que empezar de nuevo".
Julio Cortázar

Como todas las notas de la serie “La vergüenza de ser argentino”, será intencionalmente breve y clara para su rápida lectura.

Presentaré el porque esta ley (y otras de las mismas características) es vergonzosa para un gobierno democrático y porque manifiesta la principal característica del argentino: el más triste facilismo, esa trampa tentadora de consecuencias a largo plazo.

Enfrenamientos violentos, vandalismo, vómitos, desmayos, comas alcohólicos y vergonzosas escenas en la vía publica; menores y mayores de edad como participes y testigos promovieron la creación de la Ley 11825. Una ley de las tantas en la República Argentina (que ni es una república y el argentum se lo llevan al exterior) que ataca de forma directa las libertades individuales; porque parece mas fácil prohibir que diseñar una solución eficaz y que sanee el problema de forma definitiva.

Las ruinas circulares (Jorge Luis Borges)

Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra. Lo cierto es que el hombre gris besó el fango, repechó la ribera sin apartar (probablemente, sin sentir) las cortaderas que le dilaceraban las carnes y se arrastró, mareado y ensangrentado, hasta el recinto circular que corona un tigre o caballo de piedra, que tuvo alguna vez el color del fuego y ahora el de la ceniza.

Diferencias biológicas entre el hombre y la mujer

Luego de algunas discusiones sobre el hombre y la mujer, sobre su conducta y su desarrollo decidí escribir sobre la diferencia biológica entre ambos sexos.

Esta nota trata brevemente, como siempre, las diferencias que afectan el comportamiento desde el punto de vista biológico. No niega que existan diferencias psicológicas, los dados por la educación o por su contexto social.
Las diferencias a nombrar de ninguna manera demarcan una superioridad de uno sobre el otro, sino que somos diferentes y complementarios.

Ningún estudio psicológico, debate de sexo-genero, reflexiones intelectuales o cualquier tipo de idealismo puede negar la realidad tangible de las diferencias biológicas.
Para evitar debates irracionales, todos los datos que están en esta nota corresponden a investigaciones recientes y fueron validadas por profesionales de Medicina y Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

Es interesante recalcar que algunos humanistas y los religiosos de las mayorías de las creencias, consideran la conciencia humana como algo elevado del plano corporal y, por ende, desestiman que cualquier diferencia biológica afecte el comportamiento. Lo cual es infundado desde una perspectiva científica.

Zoológicos humanos: Ota Benga

A Ota Benga, M. L. King y Madiba

Parte 1 

Escribo estas palabras solo para liberarme de esta culpa que, como una sombra que jamás descansa, me acosa desde hace tantas décadas. Sé que no podré conseguir ningún perdón ni exención alguna por el dolor que he infligido.

POR QUÉ CANTO ASÍ (Celedonio Esteban Flores - Julio Sosa)

Pido permiso, señores,
que este tango... este tango habla por mí
y mi voz entre sus sones dirá...
dirá por qué canto así.
Porque cuando pibe,
porque cuando pibe me acunaba en tango la canción materna
pa' llamar el sueño,
y escuché el rezongo de los bandoneones
bajo el emparrado de mi patio viejo;
porque vi el desfile de las inclemencias
con mis pobres ojos llorosos y abiertos
y en la triste pieza de mis buenos viejos
cantó la pobreza su canción de invierno.
Y yo me hice en tangos,
me fui modelando en barro, en miseria,
en las amarguras que da la pobreza,
en llantos de madre,
en la rebeldía del que es fuerte y tiene que cruzar los brazos
cuando el hambre viene.
Y yo me hice en tangos
porque... ¡porque el tango es macho!,
¡porque el tango es fuerte!,
tiene olor a vida,
tiene gusto... a muerte;
porque quise mucho, y porque me engañaron
y pase la vida masticando sueños;
porque soy un árbol que nunca dio frutos,
porque soy un perro que no tiene dueño,
porque tengo odios que nunca los digo,
porque cuando quiero,
porque cuando quiero me desangro en besos,
porque quise mucho, y no me han querido;
por eso, canto tan triste... ¡Por eso!

La vergüenza de ser argentino: Mitos y Falsos Inventos (Jorge Kagiagian)



"Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar
que todo esta perdido y que hay que empezar de nuevo".
Julio Cortázar

La vergüenza de ser argentino tiende a contenerse en éxitos ajenos. En Argentina se enseña desde la educación elemental esos mitos como ciertos. Las publicidades nombran decenas de "inventos argentinos" que muy pocos son realmente adjudicables.

El objetivo es recordar que esos logros no fueron tales, sino que fue manipulada la información para simular pertenecer a la Argentina. Y otros que son argentinos, pero son tan antiguos y obsoletos que no son digno de orgullo… y que nos recuerda que ya no hay nuevos logros.

Vuelta a casa (Anónimo - Jorge Kagiagian)

Al volver de la guerra, un hijo llama a sus padres para preguntarles si podía llevar a un compañero a su casa. Les contó que el muchacho había pisado una bomba y

En el techo de mi casa




En el techo de mi casa

Me levanto por la mañana, y ella está en su lugar. Durante la tarde sigue ahí. Al llegar la noche, ella permanece en el mismo rincón del techo de mi casa.

La miro construir, meticulosa, su trampa; su prodigio del ingenio. Se posa en la pared y se deja caer sujeta de su seda. Se balancea hasta llegar a la pared opuesta. Continúa su tarea durante muchas horas, de arriba abajo, de izquierda a derecha. Hasta terminar su pequeña maravilla.

Preparo mi cena y me siento a la mesa, comiendo tranquilo, la observo. Quieta, inmóvil. Silenciosa aguarda a algún bichito que, descuidado, quede atrapado allí y cenar ella también.
De alguna forma se ha ganado mi cariño. Nada reclama o necesita; sólo usar ese olvidado rincón para poder vivir…
Muchas veces han querido sacarla de allí, pero no lo he permitido. Nunca ha molestado a nadie, ni trae ningún peligro… es más, quien sabe cuantas veces me ha librado de los picazones de algún fastidioso insecto.

Debe ser difícil sentirse siempre amenazada por esas escobas sin compasión. Nunca he comprendido porque tan indefensa criatura despierta tanta crueldad. Me lleno de pena cuando la veo moverse asustada o escondida en el agujerito que tiene como hogar, desde donde se asoma cuidadosa, esperando que el peligro se vaya.

No me atrevería a sacarla de aquel rincón y, mucho menos, a matarla. ¿Quien soy yo para hacerlo? Verla allí me reconforta, me acompaña. Ya la siento mi amiga. Me recuerda que nada me pertenece. Hace que toda la inmensidad de mi mundo se empequeñezca cada vez que miro al cielo desde mi ventana.
Ella en su rincón y yo en el mío, quizás no seamos tan diferentes.



Jorge Kagiagian

Versión sin corregir:

Me levanto por la mañana, y ella está en su lugar. Durante la tarde sigue ahí, al llegar a la noche, ella permanece en el mismo rincón del techo de mi casa.

La miro construir, meticulosa, su trampa; su prodigio del ingenio. Se posa en la pared y se deja caer sujeta de su seda. Se balancea hasta llegar a la pared opuesta. Continúa su tarea durante muchas horas, de arriba abajo, de izquierda a derecha. Hasta terminar su pequeña maravilla.

Preparo mi cena y me siento a la mesa, comiendo tranquilo, la observo. Quieta, inmóvil. Silenciosa aguarda a algún bichito que, descuidado, quede atrapado allí y cenar ella también.
De alguna forma se ha ganado mi cariño. Nada reclama o necesita; sólo usar ese olvidado rincón para poder vivir…
Muchas veces han querido sacarla de allí, pero no lo he permitido. Nunca ha molestado a nadie, ni trae ningún peligro… es más, quien sabe cuantas veces me ha librado de los picazones de algún fastidioso insecto.

Debe ser difícil sentirse siempre amenazada por esas escobas sin compasión. Nunca he comprendido porque tan indefensa criatura despierta tanta crueldad. Me lleno de pena cuando la veo moverse asustada o escondida en el agujerito que tiene como hogar, desde donde se asoma cuidadosa, esperando que el peligro se vaya.

No me atrevería a sacarla de aquel rincón y, mucho menos, a matarla ¿Quien soy yo para hacerlo? Verla allí me reconforta, me acompaña. Ya la siento mi amiga. Me recuerda que nada me pertenece. Hace que toda la inmensidad de mi mundo se empequeñezca cada vez que miro al cielo desde mi ventana.
Ella en su rincón y yo en el mío; quizás no seamos tan diferentes.

Jorge Kagiagian

Encuentro Íntimo (Nidia Vidal)

- ¿¡Es que no entiendes!?
- Tú eres quien no entiende, perdóname, no te amo.
- ¿Cómo puedes decir que no me amas después de lo que ha pasado? Nos entregamos mutuamente, fue perfecto, ¿O sólo querías sexo?
- No me mal interpretes. Lo tuvimos pero fue el alcohol lo que apresuró las cosas. No sabía lo que estaba haciendo hasta fue muy tarde. Sabes que si no fuera por eso ni un beso te hubiese dado.

Cruzando mi Ventana (Jorge Kagiagian)


Cruzando mi ventana, te observo tan lejos
tan distante, que triste suspiro y anhelo
desvestir tu belleza mientras los misterios,
y la intriga, desvelan mis noches solitarias.

Cruzando mi ventana, te observo tan cerca.
tan próxima, confieso tocarte y quererte.
Tu ojos, tu cabello, tu cuerpo y tus pechos.
Respiro tu perfume de amante y mujer.

Hoy me visitó un ángel



Hoy me visitó un ángel

Por piedad, se posó de espaldas a mí
y su cuerpo comenzó a girar suavemente,
encandilando todo lo que soy.
Supuse que era mujer por su delicado
y conquistante andar.

Describirla sería siempre una afrenta,
no sólo por la torpeza del lenguaje sino
porque mi fascinación aún perdura.
Solo diré: No podré olvidar su rostro,
se perpetuó como soberana de mis recuerdos más bellos.

Narró mil historias y yo otras mil.
Caminamos durante horas, por paisajes
florecientes de ilusiones.
Quise tomar su mano pero no me atreví.
Sin poder contenerme, pronuncié
las palabras calladas, mis palabras de amor.

Mis manos temblaban torpemente,
no sé cómo, pero la besé y luego se retiró;
mi vista la acompañó hasta el último instante.

Tal vez ella vuelva, es mi más ferviente anhelo.
Ignoro lo que vendrá, no he sabido develarlo.
Pero ¿de qué me serviría conocerlo?
Apenaría mi dicha saber que no es para mí,
que el destino de mis brazos es permanecer
rodeando una dolorosa ausencia.

Tal vez ella sea mi espera alcanzada.
Si así fuese, todo lo que posea,
lo entregaré, porque nada es más hermoso
que el asombro de descubrirlo.

No quiero perder este palpitar.
Escucho sus palabras como notas
musicales entrelazadas,
vibro con su melodía. Tiemblo. Me desespero.
Muero y revivo en cada movimiento.
Mis ojos brillantes revelan mi sentir.
Mis manos siguen temblando.
Estoy envuelto en un maravilloso estupor.

No deseo anticiparme al porvenir,
ni siquiera me interesa pensar o imaginar…
Lo único que me importa
es que hoy me visitó un ángel.

Jorge Kagiagian 




Version interesante 

Hoy me visitó un ángel,
posado de espaldas, su cuerpo girando suavemente,
encantando todo lo que soy.
Supuse que era mujer, por su delicado y conquistante andar.

Pero describirla sería un ultraje,
no solo por la tosquedad del lenguaje,
sino porque mi fascinación aún perdura.
Sólo diré: su rostro es inolvidable,
soberana de mis más hermosos recuerdos.

Narramos mil historias, yo otras mil,
y caminamos durante horas por paisajes
que florecían con ilusión.
Quise tomar su mano, pero no me atreví,
y pronuncié las palabras calladas de mi amor.

Mis manos temblaron torpemente,
no sé cómo, pero la besé,
y luego se retiró; mi vista la siguió hasta el último instante.

Tal vez vuelva, es mi más ferviente anhelo,
ignoro qué vendrá, no he sabido develarlo.
Pero, ¿de qué me serviría conocerlo?
Apenaría mi dicha saber que no es para mí,
que el destino de mis brazos es rodear una dolorosa ausencia.

Pero tal vez ella sea mi espera alcanzada,
y si así fuese, todo lo que poseo
lo entregaré, porque nada es más hermoso
que el asombro de descubrirlo.

No quiero perder este palpitar,
escucho sus palabras como notas
musicales entrelazadas,
vibro con su melodía, tiemblo, me desespero.
Muero y renazco en cada movimiento,
mis ojos brillantes revelan mi sentir.
Mis manos siguen temblando,
estoy envuelto en un maravilloso estupor.

No deseo anticiparme al porvenir,
ni siquiera me interesa pensar o imaginar...
Lo único que me importa es que hoy
me visitó un ángel. 

Versión vieja 
Por piedad, se posó de espaldas a mí
su cuerpo comenzó a girar suavemente
encandilando todo lo que soy.
Supuse que era mujer por su delicado
y conquistante andar.
Describirla sería siempre una afrenta
no sólo por la torpeza del lenguaje sino
porque mi fascinación aún perdura.
Solo diré: No podré olvidar su rostro, se perpetuó
como soberana de mis recuerdos más bellos.

Vivir

Vencido en batalla
resistí al odio y la violencia
enfrenté la vida y la muerte
aún sin tener dios, ni patria que defender.