Ideología versus Ciencia

 


dwqdw

...entonces una adolescente objetó 
al prestigioso doctor en biología: 
"no hay vida desde la concepción". 
Y al grito de una multitud enajenada, 
sin formación académica, 
fueron agredidos los profesionales 
de la salud quienes huyeron 
atemorizados.
Sin inhibición alguna, como seres 
prístinos, descubrieron sus 
desnudeces y, frente a todos los 
presentes, defecaron en el suelo 
de la sala magna. 
El beneplácito eco de los 
aplausos del decano resonaron 
en toda la universidad...

Jorge Kagiagian

...entonces una adolescente objetó al prestigioso doctor en biología: “no hay vida desde la concepción”.  Y para fundamentar lo expuesto, una multitud femenina, sin conocimiento alguno en ciencias naturales, agredió a los profesionales de la salud quienes lograron escapar.
Sin inhibición alguna, como seres prístinos, descubrieron sus desnudeces y, frente a todos los presentes, defecaron en el suelo de la sala magna. El beneplácito eco de los aplausos del decano resonaron en toda la uni

¿Por qué la lluvia
me causa tanta
nostalgia?

¿Será, quizás, porque sé que 
cada gota ha venido de las nubes? 
Quizás una de esas gotas 
se evaporó del mar. 
Quizás haya viajado por el río, 
haya sido humedad en 
una almohada que ha sido lavada 
en un arroyo. Quizá, esa gota, 
fue una lágrima que salió 
de su mirar. Una gota que ha 
entrado en ella al beber. 
Una gota que fue su sangre, 
su cuerpo, su corazón... 
quizás, en una noche 
de tristeza y soledad, 
esa lágrima fue su alma. 
¿Será por eso que la lluvia 
me causa tanta nostalgia?  

Jorge Kagiagian 


Dedicado a la mujer que jamás leerá estas palabras

Tú, Mujer



Tú, Mujer


Soy hijo de mi Madre y ella de mi Abuela...


Cadena sin fin, cada eslabón con mirada de Mujer.


Hija mía, has llenado de sonrisas mi vida...

Hija que me ha regalado una Mujer y, con ella, todo su amor.


No hay hombre sin ti, Mujer. No hay pasión sin ti.

Sin el cuidado de tus caricias, mi alma jamás habrá de florecer.


Tú, Trabajadora incansable de noches desveladas,

Invisible pero presente como la gravedad de un silencio.


Tu vientre fue mi hogar, tu pecho mi alimento.

Ven, acércate. Hay algo que debo decir...


No te he pagado bien, nunca te he agradecido.

Abrázame, te pido perdón, acéptalo, por favor.


Te pido perdón en nombre de todos los hombres

que alguna vez te hicieron llorar, Mujer.


Jorge Kagiagian