Jinete Maldito


En los confines sombríos del azar funesto,
aprisionado en el ruego del avieso conjuro,
impávido castigo, yugo opresor,
azota como jinete maldito.

Nadie Más


Misterio, tu rostro,
inquieto silencio.


Sombra, tu cuerpo,
tramposa seducción.

Amor Silente

Enigmas, secretos,
luces esquivas...
los misterios todos.
cometas, estrellas,
luces esquivas...
los astros todos,
entre ellos, este amor.

Cositas en la panza


En el parque,

desde la calesita,

vi las trenzas

que su abuelita le hace.

Jugaba con sus amigas

Saltando la soga

riendo muy feliz.

El último cigarrillo

Encendí el cigarrillo, dejando que el humo llenara mis pulmones y me envolviera en una nube de placer y tranquilidad. Era consciente de que debía dejar de fumar, pero no le di importancia ni escuché los consejos ajenos.

Ciencia olvidada en desarrolllo

Durante toda mi vida, he seguido mi vocación con esmero, trabajando, estudiando y enseñando mi profesión. Se trata de una disciplina que pasa desapercibida para la mayoría, o que simplemente desconocen.

¿Por qué la lluvia me causa tanta nostalgia?



Llueve,
y la nostalgia me invade.

¿Será, porque cada gota 
fue color,fue nube fue cielo
Y hoy... tormenta ?

Quizás
una de esas gotas, se elevó, dejando en el mar
un profundo vacío,
o surcó inadvertida
los ríos, los arroyos. 
Quizás fue angustia
en la humedad
de una almohada.

Quizá
esa gota fue una lágrima
escapando de su mirada,
una gota que entró en ella
al beber de una copa deseando olvidar.

Tal vez fue su sangre,
su cuerpo, su corazón...
Tal vez fue miedo, fue dolor,
tal vez silencio y desolación.

Quizá en una noche
de tristeza y soledad,
esa lágrima fue el amor deseando morir.
Quizá en una noche
de tristeza y soledad,
esa lágrima fue su alma.

Siento que la lluvia 
jamás se detendrá… 

¿Será por eso que la lluvia me causa tanta nostalgia?

Jorge Kagiagian








Llueve,
y la nostalgia me invade.

¿Será, quizás, porque sé
que cada gota lleva en sí
un poco del cielo
y un poco del sol?

Quizás
una de esas gotas, se elevó, dejando en el mar
un profundo vacío,
o surcó inadvertida
los ríos, los arroyos. 
Quizás fue angustia
en la humedad
de una almohada.

Quizá
esa gota fue una lágrima
escapando de su mirada,
una gota que entró en ella
al beber de una copa deseando olvidar.

Tal vez fue su sangre,
su cuerpo, su corazón...
Tal vez fue miedo, fue dolor,
tal vez silencio y desolación.

Quizá en una noche
de tristeza y soledad,
esa lágrima fue el amor deseando morir.
Quizá en una noche
de tristeza y soledad,
esa lágrima fue su alma.

Siento que la lluvia 
jamás se detendrá… 

¿Será por eso que la lluvia me causa tanta nostalgia?

Jorge Kagiagian

Amante Lunar




Ojos azules,

océano encantador;

tu cuerpo

envoltorio grácil

de un alma sensible,

apasionada y sutil.


En la intimidad 

de un cielo inquietante,

de una noche sin estrellas,

el brillo lunar

embriaga tus secretos

en cada mirada,

en cada suspiro.  

Escapan libres

tus silencios prisioneros. 


En la intimidad de la noche,

qué no dormirá

embriagada de amor,

te revelas amante y mujer.


Jorge Kagiagian

Luz de nuestra existencia

Luz de nuestra existencia 

En la luz del crepúsculo, en la frontera de los mundos, en el límite del tiempo, arde mi corazón por ti. La imagen de tu rostro, velada por la niebla de la memoria, se disuelve y se recompone en la danza eterna de la luz y la sombra. 

El mar, símbolo de la vida y la muerte, talla su rostro en la roca del acantilado, ¿Acaso nuestra historia es la misma que la del mar, un reflejo que se expande y se contrae, que surge y desaparece en vaivén  eterno?

Una aturdida existencia nos conduce hacia un abismo insondable, un abismo donde se encuentran la razón y la locura, la certeza y la duda, la felicidad y la tristeza. Y allí también, entreveradas nuestras emociones, nuestros deseos, nuestros miedos, nuestros sueños. ¿Será que en ese abismo, donde la realidad y la fantasía se entrelazan, hallaremos las respuestas? 

La luna, amiga silenciosa de la noche, testigo de nuestra historia, sigue iluminando nuestro camino, como una guía incierta hacia la verdad. ¿Será que en la luz de la luna, en el brillo de las estrellas, habita el secreto de nuestro amor, la clave devela los secretos todos del universo?

Y así, en esta atudida existencia de luz y sombra, en esta danza de la vida y la muerte, en esta búsqueda eterna, mi corazón sigue ardiendo por ti, en un fuego que nunca se apaga, en una llama que nunca muere.

Jorge Kagiagian

Dedicado a Silvana Jesus

Desolate Gaze





Tu dolor, persistente, habita en mi mente,

como el recuerdo de tus ojos desahuciados y vencidos.

No supe como hablarte, ni como amarte. 

El miedo, ese monstruo vil, fue el verdugo.


Lloraste, como una niñita, tu desconsuelo. 

¿Cómo escapar de esa memoria? 

Me atormenta en cada sueño, en cada pensamiento, en cada suspiro.


Si pudiera verte, por un instante al menos, 

verías en mis ojos la tristeza 

refejo fiel de tu mirar.

Conozco quien eres, tus deseos, tus pasiones, 

y sé lo mucho que me amaste alguna vez.


Pero todo fue demasiado, el dolor sobrepasó la razón. 

Nunca podremos perdonarnos tanto penar. 

Quisiera tomarte en mis brazos, consolarte, 

y pagar por todo el dolor que te he causado.


Lo soportaría todo, incluso más, 

no hay mayor sufrimiento que el no tenerte. 

Jorge Kagiagian 

Desprovisto

Me desplomé en la lid
y me erguí de nuevo
para continuar batallando...
Aunque la contienda se tornara vana.

Acuciado, apresado,
mis ideas censuradas;
Seguí escribiendo sin cesar...

Belleza, suave virtud

La flor exhala su belleza 
al ser cuidada con dulzura, 
un mimo que la hace crecer 
en una sublime envoltura.

Mas si bebiese del trato amargo
toda virtud tierra será, 
y toda su belleza, 
su belleza toda
será olvido, será muerte. 

Jorge Kagiagian 




La flor exhala su belleza 

al ser cuidada con dulzura, 

un mimo que la hace crecer 

en una sublime envoltura.


Mas si la misma sufre del acecho y el maltrato 

Toda virtud tierra será, 
y toda su belleza, 
su belleza toda
será olvido, será muerte. 

Jorge Kagiagian 


Sed de tu mirar

Sed de tu mirar

Cual navegante enloquecido,
me pierdo en el azul de tus ojos, mágico abismo
donde yace la voluntad y el sosiego.

Cautivante seducción,
hechizo poderoso,
funde mi alma
y desvela mi corazón,
éxtasis maravilloso y divino.

Profundidad azul,
océano insondable,
despierta en mí
la aventura de
tu mundo sin fin,
mundo de enigmas y misterios,
cuál peregrino sediento 
me sumerjo en ellos
y así, saciar mi alma
bebiendo de ti.

Jorge Kagiagian


La delicada virtud de la belleza

La delicada virtud de la belleza 


La flor 
alcanza su belleza 
bajo el cuidado tierno

La misma flor 
bajo la sombra del maltrato
Morirá 

Jorge Kagiagian


El último verso para ser gramaticalmente correcto debería decir "moriría". Pero he optado por "Morirá" porque posee más intensidad poética.



La leyenda del Mago Oriental (René Lavand)



Narra la leyenda que un viejo mago oriental perdió su brazo derecho en plena fama. Sufrió mucho... con el habia deleitado a miles y miles de niños y de grandes. Un dia , maldijo a los dioses del azar; Y fue condenado.