Luz de nuestra existencia

Luz de nuestra existencia 

En la luz del crepúsculo, en la frontera de los mundos, en el límite del tiempo, arde mi corazón por ti. La imagen de tu rostro, velada por la niebla de la memoria, se disuelve y se recompone en la danza eterna de la luz y la sombra. 

El mar, símbolo de la vida y la muerte, talla su rostro en la roca del acantilado, ¿Acaso nuestra historia es la misma que la del mar, un reflejo que se expande y se contrae, que surge y desaparece en vaivén  eterno?

Una aturdida existencia nos conduce hacia un abismo insondable, un abismo donde se encuentran la razón y la locura, la certeza y la duda, la felicidad y la tristeza. Y allí también, entreveradas nuestras emociones, nuestros deseos, nuestros miedos, nuestros sueños. ¿Será que en ese abismo, donde la realidad y la fantasía se entrelazan, hallaremos las respuestas? 

La luna, amiga silenciosa de la noche, testigo de nuestra historia, sigue iluminando nuestro camino, como una guía incierta hacia la verdad. ¿Será que en la luz de la luna, en el brillo de las estrellas, habita el secreto de nuestro amor, la clave devela los secretos todos del universo?

Y así, en esta atudida existencia de luz y sombra, en esta danza de la vida y la muerte, en esta búsqueda eterna, mi corazón sigue ardiendo por ti, en un fuego que nunca se apaga, en una llama que nunca muere.

Jorge Kagiagian

Dedicado a Silvana Jesus

Desolate Gaze





Tu dolor, persistente, habita en mi mente,

como el recuerdo de tus ojos desahuciados y vencidos.

No supe como hablarte, ni como amarte. 

El miedo, ese monstruo vil, fue el verdugo.


Lloraste, como una niñita, tu desconsuelo. 

¿Cómo escapar de esa memoria? 

Me atormenta en cada sueño, en cada pensamiento, en cada suspiro.


Si pudiera verte, por un instante al menos, 

verías en mis ojos la tristeza 

refejo fiel de tu mirar.

Conozco quien eres, tus deseos, tus pasiones, 

y sé lo mucho que me amaste alguna vez.


Pero todo fue demasiado, el dolor sobrepasó la razón. 

Nunca podremos perdonarnos tanto penar. 

Quisiera tomarte en mis brazos, consolarte, 

y pagar por todo el dolor que te he causado.


Lo soportaría todo, incluso más, 

no hay mayor sufrimiento que el no tenerte. 

Jorge Kagiagian 

Desprovisto

Me desplomé en la lid
y me erguí de nuevo
para continuar batallando...
Aunque la contienda se tornara vana.

Acuciado, apresado,
mis ideas censuradas;
Seguí escribiendo sin cesar...

Belleza, suave virtud

La flor exhala su belleza 
al ser cuidada con dulzura, 
un mimo que la hace crecer 
en una sublime envoltura.

Mas si bebiese del trato amargo
toda virtud tierra será, 
y toda su belleza, 
su belleza toda
será olvido, será muerte. 

Jorge Kagiagian 




La flor exhala su belleza 

al ser cuidada con dulzura, 

un mimo que la hace crecer 

en una sublime envoltura.


Mas si la misma sufre del acecho y el maltrato 

Toda virtud tierra será, 
y toda su belleza, 
su belleza toda
será olvido, será muerte. 

Jorge Kagiagian 


Sed de tu mirar

Sed de tu mirar

Cual navegante enloquecido,
me pierdo en el azul de tus ojos, mágico abismo
donde yace la voluntad y el sosiego.

Cautivante seducción,
hechizo poderoso,
funde mi alma
y desvela mi corazón,
éxtasis maravilloso y divino.

Profundidad azul,
océano insondable,
despierta en mí
la aventura de
tu mundo sin fin,
mundo de enigmas y misterios,
cuál peregrino sediento 
me sumerjo en ellos
y así, saciar mi alma
bebiendo de ti.

Jorge Kagiagian


La delicada virtud de la belleza

La delicada virtud de la belleza 


La flor 
alcanza su belleza 
bajo el cuidado tierno

La misma flor 
bajo la sombra del maltrato
Morirá 

Jorge Kagiagian


El último verso para ser gramaticalmente correcto debería decir "moriría". Pero he optado por "Morirá" porque posee más intensidad poética.



La leyenda del Mago Oriental (René Lavand)



Narra la leyenda que un viejo mago oriental perdió su brazo derecho en plena fama. Sufrió mucho... con el habia deleitado a miles y miles de niños y de grandes. Un dia , maldijo a los dioses del azar; Y fue condenado.