Un día contigo (De un padre a su hija)



No preciso reloj, ni despertador es ella quien se encargará
Muy temprano y sin excepción, día tras día se repetirá.
Gritos y revuelo; pasos veloces y un salto repentino.
Me levanto en el torbellino de sus besos y abrazos
Quiero enojarme pero ¿Cómo hacerlo?
Si al verla me enamoro y me desgarro en el adiós.
Desayuna de forma atolondrada y veloz;
debería llamarle la atención, o un pequeño reto quizás
pero no puedo evitar ser cómplice de sus travesuras.