El infinito como fetiche: entre la ciencia y la evasión del pensamiento


Introducción

El concepto de infinito ha fascinado a la humanidad desde tiempos remotos. En matemáticas, es una herramienta poderosa; en filosofía, un enigma; y en cosmología, una posible respuesta a la estructura del universo. Sin embargo, en los últimos tiempos, el infinito ha pasado de ser una idea abstracta a convertirse en un recurso casi dogmático dentro de ciertas corrientes del pensamiento científico. La noción de infinitos universos, utilizada para explicar el ajuste fino de nuestro cosmos, se ha convertido en una especie de fetiche moderno: una solución cómoda que evita enfrentarse a preguntas más profundas. En este ensayo, argumentaremos que el recurso al infinito en la cosmología contemporánea no es necesariamente un avance en el pensamiento, sino en muchos casos un retroceso que reemplaza una incógnita por otra.

El infinito como comodín explicativo

El ajuste fino del universo es uno de los grandes enigmas de la ciencia. Las constantes fundamentales, como la velocidad de la luz, la carga del electrón y la constante gravitatoria, tienen valores precisos que permiten la existencia de estructuras complejas, desde átomos hasta galaxias. Una de las explicaciones más populares para este fenómeno es la hipótesis del multiverso: la idea de que existen infinitos universos, cada uno con valores distintos para estas constantes. En esta visión, el ajuste fino de nuestro universo no es un misterio, sino simplemente una consecuencia estadística: entre infinitas posibilidades, alguna debía ser la adecuada para la vida.

Sin embargo, este argumento presenta un problema fundamental: el infinito en sí mismo no es una explicación, sino una excusa para evitar buscar un mecanismo subyacente. Decir que hay infinitos universos es conceptualmente análogo a decir que «Dios lo hizo». En ambos casos, la respuesta no profundiza en el problema, sino que lo traslada a otro nivel de desconocimiento. Así como la apelación a Dios implica asumir una entidad cuya naturaleza no se explica, la hipótesis del multiverso introduce un conjunto infinito de realidades cuya existencia no se puede verificar ni comprender completamente.

Infinitos universos no significan infinitas posibilidades

Otro error común en la interpretación del infinito es la creencia de que, si hay infinitos universos, entonces todas las configuraciones posibles deben existir. Pero esto no es necesariamente cierto. La existencia de infinitos elementos no implica automáticamente una diversidad infinita. Es posible imaginar un conjunto infinito de universos donde todos sean idénticos o sigan ciertas reglas subyacentes que limiten las variaciones posibles. En este sentido, la noción de infinitos universos como una solución al ajuste fino es una afirmación gratuita que asume sin justificación que la variabilidad es ilimitada.

La relatividad y los peligros del infinito

La relatividad de Einstein nos ha llevado a considerar múltiples infinitos dentro de nuestro marco teórico del universo. El más problemático de todos es la curvatura infinita del espacio-tiempo dentro de los agujeros negros. Esta singularidad es un punto en el que la teoría deja de ofrecer respuestas satisfactorias y se vuelve incompatible con la mecánica cuántica. La gravedad cuántica, que busca unificar la relatividad general con la física cuántica, se enfrenta a este obstáculo insalvable: la presencia de un infinito absoluto impide la formulación de ecuaciones consistentes en ambos marcos. En este sentido, el infinito deja de ser una herramienta útil y se convierte en un problema epistemológico que bloquea el progreso del conocimiento.

Una alternativa dinámica: la fluctuación de las constantes

En lugar de recurrir al infinito como explicación, una alternativa más coherente es considerar que las constantes del universo no son fijas, sino que fluctúan dentro de un rango de valores posibles. Se puede imaginar esta fluctuación como una ola en el océano: la altura de la ola representa diferentes valores para las constantes fundamentales. En algunos puntos de la ola, los valores pueden no permitir la formación de estructuras complejas, pero en otros, se dan las condiciones precisas para la existencia de nuestro universo. Esta idea elimina la necesidad de postular infinitos universos y reemplaza la noción de azar absoluto por una dinámica interna del propio espacio-tiempo.

En este modelo, el ajuste fino no es un milagro ni una casualidad improbable, sino una consecuencia inevitable de un sistema en el que las variables fundamentales oscilan dentro de un marco definido. Esto permite explicar la existencia de nuestro universo sin recurrir ni a un creador ni a un número infinito de realidades paralelas.

Conclusión

El infinito es una herramienta útil en algunos campos del conocimiento, pero su uso indiscriminado en la cosmología puede convertirse en un obstáculo para el pensamiento crítico. La hipótesis del multiverso, aunque intrigante, no responde a la pregunta del ajuste fino, sino que la evade al introducir una cantidad incalculable de universos cuya existencia es imposible de demostrar. En cambio, pensar en el ajuste fino como un fenómeno dinámico basado en fluctuaciones de las constantes fundamentales nos permite replantear la cuestión sin recurrir a lo infinito ni a lo sobrenatural. Al final, la verdadera exploración intelectual no está en buscar respuestas fáciles, sino en profundizar en los mecanismos subyacentes que dan forma a nuestra realidad.

Jorge Kagiagian 

No hay comentarios.: