No pretendas encontrar en estas líneas elementos ordinarios y banales, tiene la misma profundidad del abismo infernal. Su propósito fue cuidadosamente vedado para aquel que se niega a sentir el mal correr por sus repugnantes venas, aquel que tiñe el corazón de la misma forma que el alquitrán.
Narradora de ilusiones traicionadas y sueños moribundos.
Combinados, como por arte de alquimia, lo despreciable con lo hermoso juntos en el mismo compás.
Preludio a los Cantos de Maldoror
No pretendas encontrar en estas líneas elementos ordinarios y banales, tiene la misma profundidad del abismo infernal. Su propósito fue cuidadosamente vedado para aquel que se niega a sentir el mal correr por sus repugnantes venas, aquel que tiñe el corazón de la misma forma que el alquitrán.
Sin salida
Si tengo hambre mi sustento saldrá del trabajo de mis manos; y si no tengo quien me dé un empleo buscaré en aquella bolsa, donde otros descartan las sobras que no son dignas ni de sus perros, me dará algo de comer y el plástico me abrigará. Y si mi suerte es
Primera vez
Me encuentro perdido y ansioso. Anhelo que el momento de verte llegue, me hace mucha falta tu compañía, la añoro como el caminante de las arenas al oasis. Quiero beber de tu ternura una vez más.
Los días pasan lentamente, el tiempo casi se detiene para quien espera impaciente. Te quiero, te necesito y te extraño… ninguna de esas frases sirven, son demasiado débiles. Me desbordan las emociones; solo puedo mirarte a los ojos para que veas allí el calor de mi alma encantada de amor y ansiedad.
Evoca mi memoria aquel día primaveral, aquel momento en que mis labios tocaron tímidamente los tuyos, cuando sentí tu cuerpo presionando mi pecho.
Eres niña y mujer. Eres vida y locura… única como el primer amor.
Fantaseo con verte una vez más, imagino cómo será. Invento historias en mi mente que se rinden a tu recuerdo inevitable.
Te veo en mis fantasías… donde eres mía... donde eres mi mujer… donde soy tu hombre. Siento que me invade el miedo entremezclado con el ansia y el deseo.
Estoy desorientado, sin poder creer nada de lo que sucede.
Me veo besando tus labios, ellos saben a esperanza… deseo morderlos fuertemente, me contengo pero sí lo hago suave. Mi mano rodea tu cintura y te acerca firme hacia mí, nuevamente tus pechos sobre el mío… siento la revancha de aquella primera vez.
Nunca fui dueño de tu cuerpo pero no puedo dejar de soñarlo…
Recorro tu cuello lentamente, respirando el perfume de vida que me inunda de tu sensualidad.
Cierras los ojos, me devuelves uno a uno todos los besos que mi boca te dio; Vergonzosamente miro tus ojos, caigo en ellos. Acaricio tu rostro. Deseo llorar, me resisto pero las lágrimas felices recorren mi cara y en un fuerte abrazo humedecen tus mejillas.
Quiero detener mi soñar pero no puedo porque mi voluntad ya no me pertenece…
Sin prisa, desabrocho tu blusa; uno a uno cada botón. Lentamente descubro la totalidad de tu cuerpo, siento caer a tus pies cautivado… tu desnudez rebela la milagrosa y delicada obra del creador. Fue él quien te puso en mis manos para nunca más dejarte ir.
Poco a poco me desvisto, me ayudan tus manos… te recuesto suavemente en mi cama deseosa, tan cuidadoso como al más frágil de los tesoros.
Sigo besándote tan suave, tan lento. Mi boca se desliza desde tu cuello bajando sumisa y ansiosa hasta tus pechos, siento emoción y locura. Paso por tu ombligo y tu vientre, dejaste escapar un hondo suspiro. Nada detuvo mis besos, llegaron a todo tu ser.
Te miro a los ojos, me veo reflejados en ellos. Tus mejillas se llenan de un tímido rubor.
Nuestras bocas fundidas junto a nuestros cuerpos… somos nuevamente un solo alma, cumplen el destino de encontrar su otra mitad.
Mi cuerpo, sobre el tuyo. Siento tu calor… no puedo frenarme ya. Tan hermoso como el sentimiento de libertad, tan bello… Poco a poco la pasión ocupa su lugar. Entre amor y locura perdemos el control. Nada nos detiene, somos prisioneros de nuestra sentir... agitados y estremecidos explotamos juntos en un abrazo final.
Sin pronunciar palabras, apoyas tu cabeza sobre mi pecho sintiendo el agitado palpitar de mi corazón. Dormimos en esa misma cama ahora colmada de paz, mis brazos rodean tu cuerpo de espaldas al mío.
Al amanecer, mis ojos se abren primeros que los tuyos…se posan sobre tu cara serena, te miran hechizados durante horas que parecen años bellos y eternos...
En estos días mi mente pensó muchas cosas pero lo más hermoso fue que nos imaginé por siempre enamorados.
Jorge Kagiagian
Eterno retorno
Enferma Obsesión
Ella, una joven hermosa. Tenía una sonrisa brillante y cautivadora. Un mirar intenso y un cuerpo entre niña y mujer. Él, mucho menos llamativo, se acercó esperando ser rechazado. Era demasiado bonita para alguien con sus pobres características. Pero aún así, era dueño de una fuerza autentica e impetuosa. ¿Pero quién, acaso, prestaría atención a ese detalle?
Perfecto Corazón

En un lejano tiempo, en un distante lugar.
Un joven apuesto entra en aquella ciudad...
Orgulloso y desafiante, con impertinente actitud proclamaba ser el dueño del corazón más bello de todo el oriente medio. Abría su pecho y lo ostentaba. Era cierto… cuan hermoso en forma, color y en todos los aspectos posibles.
Cada persona que competía con él resultaba vencida, ya que la hermosura de su corazón era magnifica, única.
Miedo
Aqui - Cuento Completo
Amor de ensueño
“Cuenta el mito que los andróginos intentaron invadir el Monte Olimpo.
Zeus, al percatarse, lanzó un rayo que los dividió. Desde entonces, se dice que
el hombre y la mujer andan por el mundo buscando su mitad perdida”
Platón
Zeus, al percatarse, lanzó un rayo que los dividió. Desde entonces, se dice que
el hombre y la mujer andan por el mundo buscando su mitad perdida”
Platón
Esta no es solo una historia de amor. Es el motivo por el cual las flores crecen, las aves vuelan, es la explicación del girar del mundo, la razón, la causa de todo…
No siempre los cuentos deber ser felices o trágicos. Hay tantos intermedios como almas sobre la tierra. He sabido de muchas leyendas pero, sin duda, esta fue la más me conmovió.
Recuerdos del amor después de la muerte
Lo recuerdo muy bien: comenzaba a oscurecer, las nubes grises cerraban el cielo. Un clima glacial de preguntas sin respuestas asolaba las calles y la sensación inexplicable de ser observado me incomodaba…apurando el paso llegué a mi hogar.
Ligeramente cené algunos de los restos que habían sobrado del mediodía; luego me dirigí a mi habitación a descansar. El ambiente se sentía denso y mi respiración agitada no permitía relajarme… el aliento escapaba de mi boca como una emanación fantasmal, dibujaba en el aire espeluznantes figuras por lo que decidí cerrar los ojos para no verlas y finalmente tratar de dormir.
Mi mundo de fantasías
Estas palabras son producto de una mente herida y enferma, la mía. Que pidió ayuda a gritos, pero estos fueron ignorados y luego callados. Nadie siquiera recuerda haber escuchado mis tristezas. Yo quisiera olvidarlas, pero están arraigadas en mí, como el náufrago a su destino de tempestad.
Reflexiones de 1984
Por momentos siento que mi realidad es otra, que no pertenezco a este tiempo
que no soy quien toma las decisiones sobre mis actos…
Creo que la locura esta dentro mío. Hay algo cruel y malvado…destruyo todo lo que toco.
Todos parecen malditos programas de computadoras en un mundo carente de sentido.
Me miro al espejo y no me reconozco… corto mis cabellos, pero sigo sin verme
Arranco la piel de mi cara, veo mi globo ocular. Pero no veo quien soy realmente…
No quiero seguir adelante con mi vida, con un bisturí corto mis venas.
Veo mi mecanismo Terminator fallando, lo reparo y sigo buscando a Sarah Connor.
Jorge Kagiagian

que no soy quien toma las decisiones sobre mis actos…
Creo que la locura esta dentro mío. Hay algo cruel y malvado…destruyo todo lo que toco.
Todos parecen malditos programas de computadoras en un mundo carente de sentido.
Me miro al espejo y no me reconozco… corto mis cabellos, pero sigo sin verme
Arranco la piel de mi cara, veo mi globo ocular. Pero no veo quien soy realmente…
No quiero seguir adelante con mi vida, con un bisturí corto mis venas.
Veo mi mecanismo Terminator fallando, lo reparo y sigo buscando a Sarah Connor.
Jorge Kagiagian

Confesión de maldad
“Mi poesía consistirá, sólo, en atacar por todos los medios al hombre, esa bestia
salvaje, y al Creador, que no hubiera debido engendrar semejante basura.”
Comte de Lautréamount
Comte de Lautréamount
Vastos espacios, infinitos desiertos se despliegan hasta el horizonte que nunca existió. Cayendo eternamente en un vacío Aleph, no hay tiempo, nada tiene precedentes. Mi pensamiento merodeó por caminos arbitrarios; pero ya no más, ansío algo diferente, algo nuevo. La soledad fue demasiada, debo escapar de mi propia maldición.
Crear seres, esclavizarlos y para jugar con ellos, la crueldad ayudaría a la diversión. Prometerles mil y un maravillas para decepcionarles luego… eso me distraería pero no es suficiente.
Quisiera que sintieran la felicidad de tenerlo todo, aunque sea por unos instantes, y arrebatárselos después. La congoja será aún mayor, porque no hay quien aprecie lo que no conoce; el valor se adquiere sólo cuando se pierde lo amado. Pero si otra persona te lo quitase el remordimiento no alcanzaría, es necesario fabular la culpa en ellos para que lamenten la falta durante toda su existencia.
Mi mano guiará hacia la perdición a los hombres. Creerán ser libres y se angustiarán por las consecuencias de sus actos; a esa mentira la llamaré “libre albedrío”.
Luego de su aparente desobediencia podría condenarlos a muerte para demostrar mi justicia divina… pero sería muy sencillo; le falta algo que realmente los conmocione en sus entrañas, que atormente sus almas. Argumentando piedad les arrebataré todo los dones que mi mano generosa les dio y se enfrentarán a las aflicciones que yo habré plantado en ese mundo también creado por mí.
Terremotos y catástrofes sin límites, ciudades devoradas por lluvias de fuego y la gran inundación que dejará diezmada a la humanidad. Enfermedades y hambrunas llevarán al hombre a la más abyecta de las miserias; desearan la inexistencia.
Hermanos enemistados a muerte por un trozo de algún animal sin vida, imposible de identificar por su estado de putrefacción. Ese pictórico retrato realzará el sabor de mi festín, del que disfrutaré mientras degusto cada detalle de tal barbarie.
Pero todo aquello no bastará; mi ambición necesita más. Sembraré semillas de odio y desprecio en los corazones de los hombres. Quienes cosecharán guerras sin piedad. Correrán en círculos. Abrumados, no tendrán donde escapar de su propia e ilimitada maldad. Encontrarán efímera paz proclamando héroes a pobres mutilados de los cuales se olvidarán poco después. Imagen tan triste como aquella en la que el hambriento encuentra una moneda en uno de sus andrajosos pantalones; suficiente como para saciar el estomago por unas horas pero pronto el crujido del vientre azotará de nuevo.
La parte más bella será que, a pesar de ser el culpable de todas sus desgracias, me presentaré frente a ellos, curaré algunos enfermos y haré milagros. Seré su esperanza y su salvador. Escucharé sus males, mi alma se quebrará cual cristal al oír tanto sufrimiento, tanto dolor; me acongojaré con ellos y fundidos en un eterno abrazo lloraremos juntos. Seré amado por quienes habré dañado sin clemencia. No hay nada que supere ese sublime sentir.
Pondré en ellos todas las pasiones posibles, odio, venganza, amor, temor, envidia, ambición, lujuria… no faltará ninguna. Presentaré mis mandamientos, las cuales prohibirán todo lo que yo he puesto en sus corazones.
Nunca podrán sentirse seres realizados y completos. Siempre la carencia los atormentará, porque nadie puede cambiar su esencia. Nunca un grosero buey podrá transformarse en un noble corcel, ni yo en un ser misericordioso. Por eso vivirán sumidos en la más profunda frustración.
Mi mano derecha, podrida y corrupta, estará presente en todos los puestos de poder… la llamaré mi gran ramera. Inculcará el sentimiento de culpa en cada ser humano. Se inmiscuirán hasta en la intimidad de todos, nadie podrá siquiera disfrutar de sus partes íntimas, porque serán censuradas y destinadas a la vergüenza.
Esa premeditada manipulación será transmitida de generación a generación…
Aún así, me venerarán. Creerán que todo lo bueno vendrá de mí; y lo malo de mi hijo más hermoso, quien es orgullo fiel de su padre. Encontrarán la forma de explicar todo el universo usando nuestros nombres... creerán por fe la más irrisorias e hilarantes afirmaciones.
Ridículamente harán imágenes de mí. Tendré mil apodos, todos sinónimos de amor.
Esto sólo será el comienzo. Cada seudónimo tendrá su propio ejército. Comenzará la gran masacre… asesinos proclamando mi nombre en batalla, alzando graciosos símbolos como estandarte por los siglos de los siglos. En un eterno juego sin fin, sin respuestas. Confundidos por su propia idiotez. Guiados por líderes dementes en los cuales yo habré puesto la locura dentro de sus cabezas, tan meticulosamente como un escultor que transfigura el mármol según sus deseos. Los llevarán a la más nefasta perdición y quien se niegue a formar parte de mi plan divino, arderá por siempre en el fuego eterno del abismo infernal que yo mismo habré de crear.
En fin, el destino está escrito por mi mano implacable.
Con la más exquisita precisión, iniciaré mi obra:
“En el principio creó dios los cielos y la tierra…"
Hágase mi voluntad.
Jorge Kagiagian
El fin de mi lucha
Elvis Presley - The vicious circle (In the ghetto)
Ver letra
The vicious circle (In the ghetto)
| The vicious circle (In the ghetto) As the snow flies On a cold and gray Chicago mornin' A poor little baby child is born In the ghetto And his mama cries 'cause if there's one thing that she don't need it's another hungry mouth to feed In the ghetto People, don't you understand the child needs a helping hand or he'll grow to be an angry young man some day Take a look at you and me, are we too blind to see, do we simply turn our heads and look the other way Well the world turns and a hungry little boy with a runny nose plays in the street as the cold wind blows In the ghetto And his hunger burns so he starts to roam the streets at night and he learns how to steal and he learns how to fight In the ghetto Then one night in desperation a young man breaks away He buys a gun, steals a car, tries to run, but he don't get far And his mama cries As a crowd gathers 'round an angry young man face down on the street with a gun in his hand In the ghetto As her young man dies, on a cold and gray Chicago mornin', another little baby child is born In the ghetto Autor: Mac Davis | El círculo de la vida (en el gueto) Mientras la nieve vuela en una mañana fría y gris de Chicago, un pequeño niño, un bebé, nace pobre en el gueto. Su mamá llora porque lo que no necesita es otra boca hambrienta que alimentar en el gueto. ¿Es que no lo entienden? El niño necesita de nuestra ayuda o algún día, crecerá para convertirse en un adolescente enojado. Echemos un vistazo. ¿O estamos demasiado ciegos para verlo?. ¿O es que simplemente volvemos nuestras cabezas hacia otro lado?. Pero... el mundo continúa. Un niño con la nariz sucia juega solo en las calles mientras sopla el viento frío en el gueto. El hambre lo quema por dentro. Comienza a deambular de noche... Aprende como robar. Aprende como pelear en el gueto. En una noche de desesperación un adolescente no resiste más. Compra un arma, roba un coche. Intenta escapar; pero no llega muy lejos. Mientras una multitud se reúne alrededor de un adolescente enfadado tumbado en la calle boca abajo con un arma en su mano su madre llora... en el gueto. Mientras su hijo adolescente muere, en una mañana fría y gris, otro niño pequeño, un bebé nace en algún triste gueto. Traduccion libre: Jorge Kagiagian |
Sobre la canción: http://es.wikipedia.org/wiki/In_the_Ghetto
Interpretacion de Elvis Presley, versión de estudio:
Interpretacion de Elvis Presley, en vivo:
Quiero ser un pirata
En pocas horas
¡Oh Aquiles!
Mitos y leyenda, dioses y héroes nada serian sin ti.
Tú el príncipe de Mirmidones, el más rápido de los hombres
El sumergido en el Estigia, el invulnerable.
El inspirado por el amor y la ira, resplandece tu espada
Eres único en la Hélade de todos los tiempos.
Jamás habrá otro igual, no podrán alcanzar tu gloria.
Para ti hay cantos y versos, los cuento por miles.
Tú el príncipe de Mirmidones, el más rápido de los hombres
El sumergido en el Estigia, el invulnerable.
El inspirado por el amor y la ira, resplandece tu espada
Eres único en la Hélade de todos los tiempos.
Jamás habrá otro igual, no podrán alcanzar tu gloria.
Para ti hay cantos y versos, los cuento por miles.
Nada

Esto no es un cuento, ni una historia, no responde a ninguna estructura literaria.
Nada se ajusta más a mi sentir que el caos,
la felicidad se alejó y no volverá. Ya nada queda…Hace tiempo atrás conocí a una mujer. Lo di todo sin esperar nada a cambio, y eso recibí. Soy injusto;
mi recompensa fue la traición con la misma perfidia de quien se casa sin amor.No paro de escucharla, de soñarla, de amarla… Muero por momentos y despierto ausente…
Lloro, grito y enloquezco; para volver a desfallecer. Tembloroso, ruego el fin de esta tortuosa pesadilla.
La angustia esta aquí, no pretende irse. Este texto no tiene un comienzo, ni argumento,
no responde a ninguna estructura literaria, Quizás solo tenga un desenlace: la tristeza sin finalLa angustia esta aquí, no pretende irse. Este texto no tiene un comienzo, ni argumento,
Jorge Kagiagian
Ojos Tristes
No puedo borrar tu dolor de mi mente. Ver tus ojos desauseados y vencidos.
No supe hablarte, ni quererte. El miedo fue el culpable.
Como una niñita lloraste desconsolada. ¿Como escapar de ese recuerdo?
Si me atormenta en cada sueño, si lo revivo una y mil veces.
Si pudiera verte, si lo intentaras, al menos un solo instante
verías en mis ojos tristeza igual a la tuya.
Conozco quien eres, conozco tus deseos y conozco cuanto me quieres
pero todo fue demasiado. Nunca podremos perdonarnos tanto mal.
Quisiera poder consolarte en mis brazos y pagar por el dolor que te cause.
Lo soportaría todo y mucho más… no hay mayor dolor que a no tenerte.
Jorge Kagiagian
No supe hablarte, ni quererte. El miedo fue el culpable.
Como una niñita lloraste desconsolada. ¿Como escapar de ese recuerdo?
Si me atormenta en cada sueño, si lo revivo una y mil veces.
Si pudiera verte, si lo intentaras, al menos un solo instante
verías en mis ojos tristeza igual a la tuya.
Conozco quien eres, conozco tus deseos y conozco cuanto me quieres
pero todo fue demasiado. Nunca podremos perdonarnos tanto mal.
Quisiera poder consolarte en mis brazos y pagar por el dolor que te cause.
Lo soportaría todo y mucho más… no hay mayor dolor que a no tenerte.
Jorge Kagiagian
Una noche larga
"No es bueno que todo el mundo lea estas páginas que siguen; sólo algunos saborearán este fruto amargo sin peligro. Por consiguiente, alma tímida, antes de adentrarte en semejantes landas inexploradas, escucha bien lo que te digo: dirige tus talones hacia atrás y no hacia adelante"
Conde de Lautréamont
Eclipse
Contigo se asoma tímidamente la esperaza
como un rayo de luz dentro de una impenetrable cueva.
Entra a liberarme, al fin, de mi perpetua soledad.
como un rayo de luz dentro de una impenetrable cueva.
Entra a liberarme, al fin, de mi perpetua soledad.
Acostadito junto a vos
Acostadito junto a vos, te veo dormir…
Veo tus ojitos cerrados, lleno de lagañas…
Frotas tus piernas con las mías, buscando mi calor…
me raspan y me hieren tus carditos.
Veo tus ojitos cerrados, lleno de lagañas…
Frotas tus piernas con las mías, buscando mi calor…
me raspan y me hieren tus carditos.
Tus ojos
Caminos de locura,
ciego, transito hacia ellos,
nadie me detiene,
no tengo voluntad, camino hacia ti
ciego, transito hacia ellos,
nadie me detiene,
no tengo voluntad, camino hacia ti
Claridad
"No es bueno que todo el mundo lea las páginas que siguen; sólo algunos saborearán sin peligro ese fruto amargo" Conde de Lautréamont
Al fin veo completamente claro. Todo cobra sentido.
El bien, el mal, la traición y la lealtad son el anverso y el reverso de la misma
moneda.
Primero fue un juego enfermizo y psicótico .
Luego un desafío. No podía perder, nunca lo podría permitir.
Hoy es una perpetua obsesión. No duermo. Mi mente no se despoja de ese único
pensamiento.
Tengo tantos sentimientos encontrados que no logro identificar ninguno.
Lo que sí sé es que duele. Mi alma sufre.
Este siniestro juego llenó mi vida de enemigos.
Debo destruirlos. Es lo mejor para mí, aunque todo sea, tal vez, producto de una
intensa paranoia.
Pero tengo ventaja. Veo a través de las paredes.
Escucho las voces. Me cuentan todo. No hay secretos para mí.
Camino por mi habitación como una criatura enjaulada.
Estoy alerta. Estoy preparado. Estoy esperando.
¿Cuándo fue que todos viraron? Todos menos yo. ¿Cuándo perdieron el camino?
Soy yo el único que puede devolverle al mundo su rumbo. Es mi misión, mi
mandato.
Ciegos que no quieren ni saben ver. Prisioneros de la insignificancia de lo
cotidiano.
¡Me ascendieron! ¡Gané mucho dinero! Vacía y volátil felicidad.
Están muertos, no lo ven. Viven vidas sin sentido ¡Sin nada!
Daría lo mismo que vivieran o no. Yo debo encarrilarlos o eliminarlos.
Aun así los envidio, no existe felicidad para mí.
Afortunados quienes tienen dioses. Ahogados en mi mismo fango, viven fantasías
de dicha y bienestar. Sus divinidades les dan esperanzas.
Veo todo claro, ese es mi castigo.
Mi vida es infeliz y desesperanzadora. Soy consciente de mi miseria.
Pero la lucha saca lo más poderoso de mí.
Manipular a otros seres cual titiritero. Jugar a ser el dueño de sus vidas. Saber que
puedo apagarlas cuando quiera.
Quiero matar a quienes me dañaron, a quienes me trajeron aquí.
Dibujar las paredes con su sangre. Violar a sus mujeres. Educar a sus hijos como
sus enemigos. Vestirme con sus pellejos. Usar sus caras como máscaras y
representar mi satírica comedia. La abominación y el asco estarán presentes en cada
acto.
El odio me motiva, el dolor me guía.
Grito, aúllo de agonía. Nadie me escucha, pero me reconforta saber que ningún ser
oirá sus gritos cuando sean torturados. Solo yo disfrutaré esa música.
No me detendrán. Ya no puedo parar.
Voy a salir de este lugar golpeando mi cuerpo contra las paredes blandas.
¡YO NO ESTOY LOCO, LO ESTÁS VOS!
Jorge Kagiagian
Al fin veo completamente claro. Todo cobra sentido.
El bien, el mal, la traición y la lealtad son el anverso y el reverso de la misma
moneda.
Primero fue un juego enfermizo y psicótico .
Luego un desafío. No podía perder, nunca lo podría permitir.
Hoy es una perpetua obsesión. No duermo. Mi mente no se despoja de ese único
pensamiento.
Tengo tantos sentimientos encontrados que no logro identificar ninguno.
Lo que sí sé es que duele. Mi alma sufre.
Este siniestro juego llenó mi vida de enemigos.
Debo destruirlos. Es lo mejor para mí, aunque todo sea, tal vez, producto de una
intensa paranoia.
Pero tengo ventaja. Veo a través de las paredes.
Escucho las voces. Me cuentan todo. No hay secretos para mí.
Camino por mi habitación como una criatura enjaulada.
Estoy alerta. Estoy preparado. Estoy esperando.
¿Cuándo fue que todos viraron? Todos menos yo. ¿Cuándo perdieron el camino?
Soy yo el único que puede devolverle al mundo su rumbo. Es mi misión, mi
mandato.
Ciegos que no quieren ni saben ver. Prisioneros de la insignificancia de lo
cotidiano.
¡Me ascendieron! ¡Gané mucho dinero! Vacía y volátil felicidad.
Están muertos, no lo ven. Viven vidas sin sentido ¡Sin nada!
Daría lo mismo que vivieran o no. Yo debo encarrilarlos o eliminarlos.
Aun así los envidio, no existe felicidad para mí.
Afortunados quienes tienen dioses. Ahogados en mi mismo fango, viven fantasías
de dicha y bienestar. Sus divinidades les dan esperanzas.
Veo todo claro, ese es mi castigo.
Mi vida es infeliz y desesperanzadora. Soy consciente de mi miseria.
Pero la lucha saca lo más poderoso de mí.
Manipular a otros seres cual titiritero. Jugar a ser el dueño de sus vidas. Saber que
puedo apagarlas cuando quiera.
Quiero matar a quienes me dañaron, a quienes me trajeron aquí.
Dibujar las paredes con su sangre. Violar a sus mujeres. Educar a sus hijos como
sus enemigos. Vestirme con sus pellejos. Usar sus caras como máscaras y
representar mi satírica comedia. La abominación y el asco estarán presentes en cada
acto.
El odio me motiva, el dolor me guía.
Grito, aúllo de agonía. Nadie me escucha, pero me reconforta saber que ningún ser
oirá sus gritos cuando sean torturados. Solo yo disfrutaré esa música.
No me detendrán. Ya no puedo parar.
Voy a salir de este lugar golpeando mi cuerpo contra las paredes blandas.
¡YO NO ESTOY LOCO, LO ESTÁS VOS!
Jorge Kagiagian
Ay.. amor mio
Aquella flor

Maldigo este momento, maldigo escribir sobre estas páginas en blanco,
testigo de los tormentos de los amantes…
Nacer, amar y morir. ¿Qué más hay? ¿No es ese el sentido de vivir?
Tuve lo que siempre anhelé, todo lo alcancé.
Pero hoy sólo soy un mendigo esperando el milagro de su amor.
“El tiempo es lento para los que sufren”, cruel y eterno, diría yo.
Querido papel, ¿quieres saber cómo ocurrió?
Te contaré, antes de que suceda lo inevitable.
Caminaba despreocupado por aquel lugar…
como lo había hecho tantas otras veces.
Tocó mi hombro y me sorprendió, yo no la había visto.
Luego dulcemente me sonrió.
No entendí nunca por qué lo hizo, porque a mí.
Por primera vez en mi vida, sentí algo, algo diferente,
algo crecía y no podía controlarlo; nunca podría controlar.
“No hay amor sin locura” ¿Acaso hay otro estado más parecido al amor?
Delgado amigo, ¿quieres saber cómo era?
Te contaré, antes de que la luz de la vela se extinga.
Descansaba mi corazón al verla.
Arena en su piel. Rosas en sus mejillas. Dulzura en su boca. Y fuego en su vientre.
Ninguna alquimia hubiese imaginado posible combinar sus encantos en una sola
mujer.
Encontré un libro en el sótano de este lugar, donde un poeta escribió:
Tus ojos
Caminos de locura,
ciego, transito hacia ellos,
nada me detiene,
no tengo voluntad, camino hacia ti
Te miro y caigo cautivo
atrapado, no me resisto,
el tiempo se detiene
por ellos me dejo llevar.
Sin duda, el poeta la conoció. Tuve celos, por eso arrojé el libro al fuego.
Lo destruí.
¿Quién acaso podría domar aquel espíritu? ¿Quién podría ser el dueño de su
libertad? ¿Se puede manipular el fuego sin quemarse? Lo intenté pero fallé.
Desesperado por el temor a perderla, tomé la flor con más fuerza pero las espinas se
clavaron en mi mano. Grité, la solté y cayó. Dañé los pétalos y su corazón. La maté.
Sí, querido amigo, yo la maté. Nadie me vio. Nadie me condenó, sólo yo lo hice.
Desde aquel día, todo cambió,
el agua no sacia mi sed, la comida es ceniza en mi boca.
Paso en soledad mis noches, creyendo besarla. Mis brazos están huérfanos sin tener
a quién abrazar. Sin poder sentir su pecho latir junto al mío.
¿Quieres saber qué deseo?
Te contaré, antes de terminar con esto.
Quisiera que me escuchara.
Decirle que lucharé por ella sin desfallecer.
Que no la soltaré nunca jamás.
Que mi mundo se torna infértil y sombrío sin ella.
Que mi corazón está tan sediento de amor como el de ella,
que quiere salir y quiere ser amado,
que ahora hay quien lo sepa cuidar y proteger.
Pero ya no podré. Estoy muerto en vida… tan muerto y frío como ella.
La he ido a visitar, estuve frente a su tumba y nada me consuela.
Leí la inscripción de su lápida.
“No hay oscuridad donde vas”. La noche quedó acá conmigo.
Mis pertenencias las perdí y junto con ella, mis amigos...
Poco a poco, mi salud fue desmejorando. Estoy flaco, desgarbado.
Hoy sólo me levanto para contarte lo que siento.
Mi desgracia fue a causa de mi naturaleza, de la naturaleza del hombre.
Porque se quiere lo que no se tiene, lo que es imposible de obtener.
Porque no se valora hasta que se pierde. Porque el orgullo puede más.
Como si hubiese algo más importante, en esta existencia efímera, que ser amado.
(La vela atenúa su brillo, llega a su fin).
Es tarde, querido amigo, tomaré sólo un vaso, será suficiente.
Llegó la hora de descansar. Ya no habrá más oscuridades para mí.
Sólo luz, luz y más luz.
Jorge Kagiagian
Maldigo este momento, maldigo escribir sobre estas páginas en blanco,
testigo de los tormentos de los amantes…
Nacer, amar y morir. ¿Qué más hay? ¿No es ese el sentido de vivir?
Tuve lo que siempre anhelé, todo lo alcancé.
Pero hoy sólo soy un mendigo esperando el milagro de su amor.
“El tiempo es lento para los que sufren”, cruel y eterno, diría yo.
Querido papel, ¿quieres saber cómo ocurrió?
Te contaré, antes de que suceda lo inevitable.
Caminaba despreocupado por aquel lugar…
como lo había hecho tantas otras veces.
Tocó mi hombro y me sorprendió, yo no la había visto.
Luego dulcemente me sonrió.
No entendí nunca por qué lo hizo, porque a mí.
Por primera vez en mi vida, sentí algo, algo diferente,
algo crecía y no podía controlarlo; nunca podría controlar.
“No hay amor sin locura” ¿Acaso hay otro estado más parecido al amor?
Delgado amigo, ¿quieres saber cómo era?
Te contaré, antes de que la luz de la vela se extinga.
Descansaba mi corazón al verla.
Arena en su piel. Rosas en sus mejillas. Dulzura en su boca. Y fuego en su vientre.
Ninguna alquimia hubiese imaginado posible combinar sus encantos en una sola
mujer.
Encontré un libro en el sótano de este lugar, donde un poeta escribió:
Tus ojos
Caminos de locura,
ciego, transito hacia ellos,
nada me detiene,
no tengo voluntad, camino hacia ti
Te miro y caigo cautivo
atrapado, no me resisto,
el tiempo se detiene
por ellos me dejo llevar.
Sin duda, el poeta la conoció. Tuve celos, por eso arrojé el libro al fuego.
Lo destruí.
¿Quién acaso podría domar aquel espíritu? ¿Quién podría ser el dueño de su
libertad? ¿Se puede manipular el fuego sin quemarse? Lo intenté pero fallé.
Desesperado por el temor a perderla, tomé la flor con más fuerza pero las espinas se
clavaron en mi mano. Grité, la solté y cayó. Dañé los pétalos y su corazón. La maté.
Sí, querido amigo, yo la maté. Nadie me vio. Nadie me condenó, sólo yo lo hice.
Desde aquel día, todo cambió,
el agua no sacia mi sed, la comida es ceniza en mi boca.
Paso en soledad mis noches, creyendo besarla. Mis brazos están huérfanos sin tener
a quién abrazar. Sin poder sentir su pecho latir junto al mío.
¿Quieres saber qué deseo?
Te contaré, antes de terminar con esto.
Quisiera que me escuchara.
Decirle que lucharé por ella sin desfallecer.
Que no la soltaré nunca jamás.
Que mi mundo se torna infértil y sombrío sin ella.
Que mi corazón está tan sediento de amor como el de ella,
que quiere salir y quiere ser amado,
que ahora hay quien lo sepa cuidar y proteger.
Pero ya no podré. Estoy muerto en vida… tan muerto y frío como ella.
La he ido a visitar, estuve frente a su tumba y nada me consuela.
Leí la inscripción de su lápida.
“No hay oscuridad donde vas”. La noche quedó acá conmigo.
Mis pertenencias las perdí y junto con ella, mis amigos...
Poco a poco, mi salud fue desmejorando. Estoy flaco, desgarbado.
Hoy sólo me levanto para contarte lo que siento.
Mi desgracia fue a causa de mi naturaleza, de la naturaleza del hombre.
Porque se quiere lo que no se tiene, lo que es imposible de obtener.
Porque no se valora hasta que se pierde. Porque el orgullo puede más.
Como si hubiese algo más importante, en esta existencia efímera, que ser amado.
(La vela atenúa su brillo, llega a su fin).
Es tarde, querido amigo, tomaré sólo un vaso, será suficiente.
Llegó la hora de descansar. Ya no habrá más oscuridades para mí.
Sólo luz, luz y más luz.
Jorge Kagiagian
old
Maldigo este momento, maldigo escribir sobre estas páginas en blanco,
testigo de los tormentos de los amantes…
Nacer, amar y morir. ¿Qué más hay? ¿No es ese el sentido de vivir?
Tuve lo que siempre anhelé, todo lo alcancé.
Pero hoy sólo soy un mendigo esperando el milagro de su amor.
“El tiempo es lento para los que sufren”, cruel y eterno, diría yo.
Querido papel, ¿quieres saber cómo ocurrió?
Te contaré, antes de que suceda lo inevitable.
Caminaba despreocupado por aquel lugar…
como lo había hecho tantas otras veces.
Tocó mi hombro y me sorprendió, yo no la había visto.
Luego dulcemente me sonrío.
No entendí nunca por qué lo hizo, porque a mí.
Por primera vez en mi vida, sentí algo, algo diferente,
algo crecía y no podía controlarlo; nunca podría controlar.
“No hay amor sin locura” ¿Acaso hay otro estado más parecido al amor?
Delgado amigo, ¿quieres saber cómo era?
Te contaré, antes de que la luz de la vela se extinga.
Descansaba mi corazón al verla.
Arena en su piel. Rosas en sus mejillas. Dulzura en su boca. Y fuego en su vientre.
Ninguna alquimia hubiese imaginado posible combinar sus encantos en una sola
mujer.
Encontré un libro en el sótano de este lugar, donde un poeta escribió:
Tus ojos
Caminos de locura,
ciego, transito hacia ellos,
nada me detiene,
no tengo voluntad, camino hacia ti
Te miro y caigo cautivo
atrapado, no me resisto,
el tiempo se detiene
por ellos me dejo llevar.
Sin duda, el poeta la conoció. Tuve celos, por eso arrojé el libro al fuego.
Lo destruí.
¿Quién acaso podría domar aquel espíritu? ¿Quién podría ser el dueño de su
libertad? ¿Se puede manipular el fuego sin quemarse? Lo intente pero fallé.
Desesperado por el temor a perderla, tomé la flor con más fuerza pero las espinas se
clavaron en mi mano. Grité, la solté y cayó. Dañé los pétalos y su corazón. La maté.
Sí, querido amigo, yo la maté. Nadie me vio. Nadie me condenó, sólo yo lo hice.
Desde aquel día, todo cambió,
el agua no sacia mi sed, la comida es ceniza en mi boca.
Paso en soledad mis noches, creyendo besarla. Mis brazos están huérfanos sin tener
a quién abrazar. Sin poder sentir su pecho latir junto al mío.
¿Quieres saber qué deseo?
Te contaré, antes de terminar con esto.
Quisiera que me escuchara.
Decirle que lucharé por ella sin desfallecer.
Que no la soltaré nunca jamás.
Que mi mundo se torna infértil y sombrío sin ella.
Que mi corazón está tan sediento de amor como el de ella
que quiere salir y quiere ser amado,
que ahora hay quien lo sepa cuidar proteger.
Pero ya no podré. Estoy muerto en vida… tan muerto y frío como ella.
La he ido a visitar, estuve frente a su tumba y nada me consuela.
Leí la inscripción de su lápida.
“No hay oscuridad donde vas”. La noche quedo acá conmigo.
Mis pertenencias las perdí y junto con ella, mis amigos…
Poco a poco, mi salud fue desmejorando. Estoy flaco, desgarbado.
Hoy sólo me levanto para contarte lo que siento.
Mi desgracia fue a causa de mi naturaleza, de la naturaleza del hombre.
Porque se quiere lo que no se tiene, lo que es imposible de obtener.
Porque no se valora hasta que se pierde. Porque el orgullo puede más.
Como si hubiese algo más importante, en esta existencia efímera, que ser amado.
(La vela atenúa su brillo, llega a su fin).
Es tarde, querido amigo, tomaré sólo un vaso, será suficiente.
Llegó la hora de descansar. Ya no habrá más oscuridades para mí.
Sólo luz, luz y más luz.

testigo de los tormentos de los amantes…
Nacer, amar y morir. ¿Qué más hay? ¿No es ese el sentido de vivir?
Tuve lo que siempre anhelé, todo lo alcancé.
Pero hoy sólo soy un mendigo esperando el milagro de su amor.
“El tiempo es lento para los que sufren”, cruel y eterno, diría yo.
Querido papel, ¿quieres saber cómo ocurrió?
Te contaré, antes de que suceda lo inevitable.
Caminaba despreocupado por aquel lugar…
como lo había hecho tantas otras veces.
Tocó mi hombro y me sorprendió, yo no la había visto.
Luego dulcemente me sonrío.
No entendí nunca por qué lo hizo, porque a mí.
Por primera vez en mi vida, sentí algo, algo diferente,
algo crecía y no podía controlarlo; nunca podría controlar.
“No hay amor sin locura” ¿Acaso hay otro estado más parecido al amor?
Delgado amigo, ¿quieres saber cómo era?
Te contaré, antes de que la luz de la vela se extinga.
Descansaba mi corazón al verla.
Arena en su piel. Rosas en sus mejillas. Dulzura en su boca. Y fuego en su vientre.
Ninguna alquimia hubiese imaginado posible combinar sus encantos en una sola
mujer.
Encontré un libro en el sótano de este lugar, donde un poeta escribió:
Tus ojos
Caminos de locura,
ciego, transito hacia ellos,
nada me detiene,
no tengo voluntad, camino hacia ti
Te miro y caigo cautivo
atrapado, no me resisto,
el tiempo se detiene
por ellos me dejo llevar.
Sin duda, el poeta la conoció. Tuve celos, por eso arrojé el libro al fuego.
Lo destruí.
¿Quién acaso podría domar aquel espíritu? ¿Quién podría ser el dueño de su
libertad? ¿Se puede manipular el fuego sin quemarse? Lo intente pero fallé.
Desesperado por el temor a perderla, tomé la flor con más fuerza pero las espinas se
clavaron en mi mano. Grité, la solté y cayó. Dañé los pétalos y su corazón. La maté.
Sí, querido amigo, yo la maté. Nadie me vio. Nadie me condenó, sólo yo lo hice.
Desde aquel día, todo cambió,
el agua no sacia mi sed, la comida es ceniza en mi boca.
Paso en soledad mis noches, creyendo besarla. Mis brazos están huérfanos sin tener
a quién abrazar. Sin poder sentir su pecho latir junto al mío.
¿Quieres saber qué deseo?
Te contaré, antes de terminar con esto.
Quisiera que me escuchara.
Decirle que lucharé por ella sin desfallecer.
Que no la soltaré nunca jamás.
Que mi mundo se torna infértil y sombrío sin ella.
Que mi corazón está tan sediento de amor como el de ella
que quiere salir y quiere ser amado,
que ahora hay quien lo sepa cuidar proteger.
Pero ya no podré. Estoy muerto en vida… tan muerto y frío como ella.
La he ido a visitar, estuve frente a su tumba y nada me consuela.
Leí la inscripción de su lápida.
“No hay oscuridad donde vas”. La noche quedo acá conmigo.
Mis pertenencias las perdí y junto con ella, mis amigos…
Poco a poco, mi salud fue desmejorando. Estoy flaco, desgarbado.
Hoy sólo me levanto para contarte lo que siento.
Mi desgracia fue a causa de mi naturaleza, de la naturaleza del hombre.
Porque se quiere lo que no se tiene, lo que es imposible de obtener.
Porque no se valora hasta que se pierde. Porque el orgullo puede más.
Como si hubiese algo más importante, en esta existencia efímera, que ser amado.
(La vela atenúa su brillo, llega a su fin).
Es tarde, querido amigo, tomaré sólo un vaso, será suficiente.
Llegó la hora de descansar. Ya no habrá más oscuridades para mí.
Sólo luz, luz y más luz.
Jorge Kagiagian

“El tiempo es lento para los que sufren”, Shakespeare
“Luz más luz”, Goethe
"La comida es ceniza en mi boca", Ted Elliott, Terry Rossio, Stuart Beattie, Jay Wolpert
“Luz más luz”, Goethe
"La comida es ceniza en mi boca", Ted Elliott, Terry Rossio, Stuart Beattie, Jay Wolpert
Mensajes
Oscuras palabras
llenan estas líneas
mensajes de dolor y perdón
esperanza y resignación
caminando descuidados
perdimos la ilusión
Hallamos duras palabras
que llenan nuestras bocas
mensajes de dolor y perdón
esperanza y resignación
caminando descuidados
perdimos el amor
Tristes pensamientos
llenan mis noches
mensajes de dolor y perdón
esperanza y resignación
Caminando descuidado
te perdí a vos.
Jorge Kagiagian
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mensajes de dolor y perdon
esperanza y resignacion
caminando descuidados
perdimos la ilusion
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