Poema que Nelson Mandela recitaba para sí mismo en los peores momentos de su terrible cautiverio de 27 años por su lucha contra el apartheid y la unidad sudafricana.Invictus
Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.