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Oscura melodía (Jorge Kagiagian)  

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Oscura melodía
fue la confesión de tu desamor.
Palabras punzantes que aún resuenan
lapidando mis sueños y mi vida.

Encuentro Íntimo (Nidia Vidal)  

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- ¿¡Es que no entiendes!?
- Tú eres quien no entiende, perdóname, no te amo.
- ¿Cómo puedes decir que no me amas después de lo que ha pasado? Nos entregamos mutuamente, fue perfecto, ¿O sólo querías sexo?
- No me mal interpretes. Lo tuvimos pero fue el alcohol lo que apresuró las cosas. No sabía lo que estaba haciendo hasta fue muy tarde. Sabes que si no fuera por eso ni un beso te hubiese dado.

Cruzando mi Ventana (Jorge Kagiagian)  

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Cruzando mi ventana, te observo tan lejos
tan distante, que triste suspiro y anhelo
desvestir tu belleza mientras los misterios,
y la intriga, desvelan mis noches solitarias.

Cruzando mi ventana, te observo tan cerca.
tan próxima, confieso tocarte y quererte.
Tu ojos, tu cabello, tu cuerpo y tus pechos.
Respiro tu perfume de amante y mujer.

Insomnio (Gerardo Diego)  

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Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.

Hoy me visitó un ángel  

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Por piedad, se posó de espaldas a mí
su cuerpo comenzó a girar suavemente
encandilando todo lo que soy.
Supuse que era mujer por su delicado
y conquistante andar.
Describirla sería siempre una afrenta
no sólo por la torpeza del lenguaje sino
porque mi fascinación aún perdura.
Solo diré: No podré olvidar de su rostro, se perpetuó
como soberana de mis recuerdos más bellos.

Sin título (Brenda Mezzini)  

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La noche invita a conjugarse
En un rincón íntimo y pequeño
Un poema que retarda su final
Como el aleteo de lo ausente
Te tomé la mano para contenerte
Porque desbordabas de emoción
Claudiqué ante tu mirada
Y estoy... como una vela que va a
ser encendida

Brenda Mezzini

Vivir  

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Vencido en batalla
resistí al odio y la violencia
enfrenté la vida y la muerte
aún sin tener dios, ni patria que defender.

Enamórame una vez más  

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Te elevas en la noche blanca
tus pies livianos se apartan del mundo
te alejan de mí, te llevan al edén.
Trato de retenerte, trato de no llorar.

No te vayas, por favor.

La muerte y la brújula (Jorge Luis Borges)  

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A Mandie Molina Vedia

De los muchos problemas que ejercitaron la temeraria perspicacia de Lönnrot, ninguno tan extraño - tan rigurosamente extraño, diremos - como la periódica serie de hechos de sangre que culminaron en la quinta de Triste-le-Roy, entre el interminable olor de los eucaliptos. Es verdad que Erik Lönnrot no logró impedir el último crimen, pero es indiscutible que lo previó. Tampoco adivinó la identidad del infausto asesino de Yarmolinsky, pero sí la secreta morfología de la malvada serie y la participación de Red Scharlach, cuyo segundo apodo es Scharlach el Dandy. Ese criminal (como tantos) había jurado por su honor la muerte de Lönnrot, pero éste nunca se dejó intimidar. Lönnrot se creía un puro razonador, un Auguste Dupin, pero algo de aventurero había en él y hasta de tahur.

El primer crimen ocurrió en el Hôtel du Nord, ese alto prisma que domina el estuario cuyas aguas tienen el color del desierto. A esa torre (que muy

Tabaquería (Fernando Pessoa)  

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No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Tentación (Clarice Lispector)  

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Ella tenía hipo. Y como si no bastara la claridad de las dos de la tarde, era pelirroja.
En la calle vacía, las piedras vibraban de calor; la cabeza de la chiquilla llameaba. Sentada en los escalones de su casa, lo soportaba. Nadie en la calle, sólo una persona esperando inútilmente en la parada del tranvía. Y como si no bastara su mirada sumisa y paciente, el hipo la interrumpía a cada momento, sacudiendo su mentón que se apoyaba acomodado en la mano. ¿Qué hacer con una chica pelirroja con hipo? Nos miramos sin palabras, desaliento contra desaliento.

Felicidad clandestina (Clarice Lispector)  

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Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo, medio amarillento. Tenía un busto enorme, mientras que todas nosotras todavía eramos chatas. Como si no fuese suficiente, por encima del pecho se llenaba de caramelos los dos bolsillos de la blusa. Pero poseía lo que a cualquier niña devoradora de historietas le habría gustado tener: un padre dueño de una librería.

No lo aprovechaba mucho. Y nosotras todavía menos: incluso para los cumpleaños, en vez de un librito barato por lo menos, nos entregaba una postal de la tienda del padre. Encima siempre era un paisaje de Recife, la ciudad donde vivíamos, con sus puentes más que vistos.

Poema I (Pablo Neruda)  

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Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

¿Qué es poesía?  

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¿Qué es poesía? --dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Tres versiones de Judas (Jorge Luis Borges)  

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There seemed a certainity in degradation.
T. E. Lawrence: Seven Pillars of Wisdom, ciii


En el Asia Menor o en Alejandría, en el segundo siglo de nuestra fe, cuando Basílides publicaba que el cosmos era una temeraria o malvada improvisación de ángeles deficientes, Niels Runeberg hubiera dirigido, con singular pasión intelectual, uno de los coventículos gnósticos. Dante le hubiera destinado, tal vez, un sepulcro de fuego; su nombre aumentaría los catálogos de heresiarcas menores, entre Satornilo y Carpócrates; algún fragmento de sus prédicas, exonerado de injurias, perduraría

Gato (Nidia Vidal)  

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Depende de cómo veas las cosas, un animal puede ser eso, sólo un animal, o bien puede convertirse en alguien indispensable, un confidente o un cretino que duerme en tu casa sin pagar alquiler y todavía se da el lujo de exigirte comida. Un maestro de la universidad nos regañaba diciéndonos que los animales no tenían sentimientos humanos, el león no es valiente, la zorra no es astuta ni los conejitos son tiernos, yo pienso que el profesor se equivocaba.

Luna de enfrente (Jorge Luis Borges)  

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Prólogo1905,
:
Hacia
Hermann Bahr decidió
,
El único deber ser moderno. Veintitantos años
,
.
después yo me impuse también esa obligación deel todo superflua Ser moderno es ser
,
;
.
contemporáneo ser actual todos fatalmente lo somos Nadie-fuera de cierto
aventurero que soñó Wells-
.
ha descubierto el arte de vivir en el futuro o es el pasado
;
No hay obra que no sea de su tiempo la escrupulosa novela históricaSalammbô, cuyos
,
protagonistas son los mercenarios de las guerras púnicas es una típica novela francesa
.
,
del siglo diecinueve Nada sabemos de la literatura de Cartago que verosímilmente fue
,
.
rica salvo que no podía incluir un libro como el de Flaubert
,
.
Olvidadizo de que ya lo era quise también ser argentino Incurrí en lu arriesgada
,
adquisición de uno o dos diccionarios de argentinismos que me suministraron palabras
:
que hoy puedo apenas descifrar
,
,
madrejón espadaña estaca pampa...
La ciudad de Fervor de Buenos Aires
;
no deja nunca de ser íntima la de este volumen
.
.
tiene algo de ostentoso y de público No quiero ser injusto con él Una que otra
composición-
[
]
El general Quiroga va en coche al muere a la muerte- posee acaso toda
;
la vistosa belleza de una calcomanía otras- Manuscrito hallado en un libro de Joseph
Conrad-
,
,
.
no deshonran me permito afirmar a quien las compuso El hecho es que las
;
.
siento ajenas no me conciernen sus errores ni sus eventuales virtudes
.
.
Poco he modificado este libro Ahora ya no es mío
.. .
J L B
, 25
1969.
Buenos Aires
de agosto de
Calle con almacén rosado
Ya se le van los ojos a la noche en cada bocacalle
.
y es como una sequía husmeando lluvia
,
Ya todos los caminos están cerca
.
y hasta el camino del milagro
.
El viento trae el alba entorpecida
El alba es nuestro miedo de hacer cosas distintas y se nos viene
.
encima
Toda la santa noche he caminado
y su inquietud me deja
.

en esta calle que es cualquiera
Aquí otra vez la seguridad de la llanura
en el horizonte
y el terreno baldío que se deshace en yuyos y alambres
.
y el almacén tan claro como la luna nueva de ayer tarde
Es familiar como un recuerdo la esquina
.
con esos largos zócalos y la promesa de un patio
,
,
¡Qué lindo atestiguarte calle de siempre ya que miraron tan
!
pocas cosas mis días
.
Ya la luz raya el aire
Mis años recorrieron los caminos de la tierra y del agua
,
.
y sólo a vos te siento calle quieta y rosada,
Pienso si tus paredes concibieron la aurora
.
almacén que en la punta de la noche eres claro
Pienso y se me hace voz ante las casas
:
la confesión de mi pobreza
,

no he mirado los ríos ni la mar ni la sierra
pero intimó conmigo la luz de Buenos Aires
y yo forjo los versos de mi vida y mi muerte
.
con esa luz de calle
,
Calle grande y sufrida
.
eres la única música de que sabe mi vida
Al horizonte de un suburbio
:
Pampa
,
Yo diviso tu anchure que ahonda las afueras
.
yo me desangro en tus ponientes
:
Pampa
Yo te oigo en las tenaces guitarras sentenciosas
y en altos benteveos y en el ruido cansado
.
de los carros de pasto que vienen del verano
:
Pampa
El ámbito de un patio colorado me basta
.
para senrirte mía
:
Pampa
Yo sé que se desgarran
.
surcos y callejones y el viento que te cambia
.
Pampa sufrida y macha que ya estás en los cielos
.
.
No sé si eres la muerte Sé que estás en mi pecho
Una despedida
.
Tarde que socavó nuestro adiós
.
Tarde acerada y deleitosa y monstruosa como un ángel oscuro
Tarde cuando vivieron nuestros labios en la desnuda intimidad
.
de los besos
El tiempo inevitable se desbordaba
.
sobre el abrazo inútil
,
Prodigábamos pasión juntamente no para nosotros sino para la
[
]*.
soledad ya inmediata cercana
;
.
Nos rechazó la luz la noche había llegado con urgencia
Fuimos hasta la verja en esa gravedad de la sombra que ya
.
el lucero alivia
.
Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de tu abrazo
Como quien vuelve de un país de espadas yo volví de tus
.
lágrimas
Tarde que dura vívida como un sueño
.
entre las otras tardes
Después yo fui alcanzando y rebasando
.
noches y singladuras
Amorosa anticipación
Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
,
,

ni la costumbre se tu cuerpo aún misterioso y tácito y de niña
ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios
serán favor tan misterioso
como mirar tu sueño implicado
.
en la vigilia de mis brazos
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del
,
sueño
,
quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige
.
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes
,
Arrojado a quietud
divisaré esa playa última de tu ser
,
,
y te veré por vez primera quizá
,
como Dios ha de verte
,
desbaratada la ficción del Tiempo
,
.
sin el amor sin mí
[
]*
El general Quiroga va en coche al muere a la muerte
El madrejón desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frío del alba
,
.
y el campo muerto de hambre pobre como una araña
;
El coche se hamacaba rezongando la altura
,
,
.
un galerón enfático enorme funerario
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
.
tironeaban seis miedos y un valor desvelado
.
Junto a los postillones jineteaba un moreno
!
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda
El general Quiroga quiso entrar en la sombra
.
llevando seis o siete degollados de escolta
Esa cordobesada bochinchera y ladina
(
)
?
meditaba Quiroga ¿qué ha de poder con mi alma
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
.
como la estaca pampa bien metida en la pampa
,
Yo que he sobrevivido a millares de tardes
,
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas.
no he de soltar la vida per estos pedregales
,
?
¿Muere acaso el pampero se mueren las espadas
Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
;
hierros que no perdonan arreciaron sobre él
,
,
la muerte que es de todos arreó con el riojano
.
y una de puñaladas lo mentó a Juan Manuel
,
,
,
,
Ya muerto ya de pie ya inmortal ya fantasma
,
se presentó al infierno que Dios le había marcado
,
,
y a sus órdenes iban rotas y desangradas
.
las ánimas en pena de hombres y de caballos
Jactancia de quietud
,
Escrituras de luz embisten la sombra más prodigiosas
.
que meteoros
.
La alta ciudad inconocible arrecia sobre el campo
,
Seguro de mi vida y de mi muerte miro los ambiciosos y quisiera
.
entenderlos
.
Su día es ávido como el lazo en el aire
,
.
Su noche es tregua de la ira en el hierro pronto en acometer
.
Hablan de humanidad
Mi humanidad está en sentir que somos voces de una misma
.
penuria
.
Hablan de patria
,
Mi patria es un latido de guitarra unos retratos y una vieja
,
espada
.
la oración evidente del sauzal en los atardeceres
.
El tiempo está viviéndome
,
Más silencioso que mi sombra cruzo el tropel de su levantada
.
codicia
,
,
.
Ellos son imprescindibles únicos merecedores del mañana
.
Mi nombre es alguien y cualquiera
,
Paso con lentitud como quien viene de tan lejos que no espera
.
llegar
Montevideo
Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de
.
un declive
.
La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas
,
Eres el Buenos Aires que tuvimos el que en los años se alejó
.
quietamente
,
Eres nuestra y fiestera como la estrella que duplican las
.
aguas
,
.
Puerta falsa en el tiempo tus calles miran al pasado más leve
,
Claror de donde la mañana nos llega sobre las dulces aguas
.
turbias
Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol bienaventura tus
.
quintas
.
Ciudad que se oye como un verso
.
Calles con luz de patio
Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad
,
En las trémulas tierras que exhalan el verano
.
El día es invisible de puro blanco El día
,
Es una estría cruel en una celosía
.
Un fulgor en las costas y una fiebre en el llano
Pero la antigua noche es honda como un jarro
.
,
De agua cóncava El agua se abre a infinitas huellas
,
,
Y en ociosas canoas de cara a las estrellas
.
El hombre mide el vago tiempo con el cigarro
El humo desdibuja gris las constelaciones
.
.
Remotas Lo inmediato pierde prehistoria y nombre
.
El mundo es unas cuantas tiernas imprecisiones
,
.
,
.
El río el primer río El hombre el primer hombre
Singladura
.
El mar es una espada innumerable y una plenitud de pobreza
,
,
La llamarada es traducible en ira el manantial en tiempo y la
.
cisterna en clara aceptación
.
El mar es solitario como un ciego
.
El mar es un antiguo lenguaje que yo no alcanzo a descifrar
,
.
En su hondura el alba es una humilde tapia encalada
,
.

De su confín surge el claror igual que una humareda
Impenetrable como de piedra labrada.
persiste el mar ante los muchos días
.
Cada tarde es un puerto
:
Nuestra mirada flagelada de mar camina por su cielo
,
.
Ultima playa blanda celeste arcilla de las tardes
!
¡Qué dulce intimidad la del ocaso en el huraño mar
.
Claras como una feria brillan las nubes
.
La luna nueva se ha enredado a un mástil
La misma luna que dejamos bajo un arco de piedra y cuya luz
.
agraciaría los sauzales
,
,
En la cubierta quietamente yo comparto la tarde con mi
,
.
hermana como un trozo de pan
Dakar
,
.
Dakar está en la enerucijada del sol del desierto y del mar
,
,
El sol nos tapa el firmamento el arenal acecha en los caminos
.
el mar es un encono
He visto un jefe en cuya manta era más ardiente lo azul que
.
en el cielo incendiado
.
La mezquita cerca del biógrafo luce una claridad de plegaria
,
La resolana aleja las chozas el sol como un ladrón escala los
.
muros
,
,
Africa tiene en la eternidad su destino donde hay hazañas
,
,
.
ídolos reinos arduos bosques y espadas.
Yo he logrado un atardecer y una aldea
La promisión en alta mar,
,
No he recobrado tu cercanía mi patria pero ya tengo tus
.
estrellas
Lo más lejano del firmamento las dijo y ahora se pierden en su
.
gracia los mástiles
Se han desprendido de las altas cornisas como un asombro de
.
palomas
Vienen del patio dande el aljibe es una torre inversa entre
.
dos cielos
Vienen del creciente jardín cuya inquietud arriba al pie del
.
muro como un agua sombría
,
.
Vienen de un atardecer de provincia lacio como un yuyal
;
Son inmortales y vehementes no ha de medir su eternidad
.
ningún pueblo
Ante su firmeza de luz todas las noches de los hombres se
.
curvarán como hojas secas
.
Son un claro país y de algún modo está mi tierra en su ámbito
(
)
Dulcia linquimus arva Primera versión
[
1969]*
Suprimido en la edición de
,

Mi canción de criollo final
por la noche agrandada de relámpagos
en el espreso del Sur
.
que desfonda y pierde los campos

Una amistad hicieron mis abuelos
Con esta lejanía
Y conquistaron la intimidad de la Pampa
Y ligaron a su baquía
,
,
,
.

La tierra el fuego el aire el agua
Fueron soldados y estancieros
Y apacentaron el corazón con mañanas
Y el horizonte igual que una bordona
.

Sonó en la hondura de su austera jornada
Su jornada fué clara como un río
Y era fresca su tarde como el aljibe del patio
Y en su vivir eran las cuatro estaciones
.

Como los cuatro versos de una copla esperada
Descifraron hurañas polvaredas
En carretas o en caballadas
Y los alegró el resplandor
.
Con que aviva el sereno la luz de la espadaña
,
Uno peleó contra los godos
;
Otro en el Paraguay cansó su espada
Todos supieron del abrazo del mundo
.
Y fué mujer sumisa a su querer la campaña
Los otros corazones fueron serenos
;
Como ventana que da al campo
Resplandecientes y altos eran sus días
.
Hechos de cielo y llano
,

Sabiduría de tierra adentro la suya
De la lazada que es comida
Y de la estrella que es vereda
.
Y de la guitarra encendida
;
Sangre negra de copla brotó bajo sus manos
.
Se sentieron confesos en el canto de un pájaro
,
Soy un pueblero y ya no sé de esas cosas
,
,
;
Soy hombre de ciudad de barrio de calle
Los tranvías lejanos me ayudan la tristeza
.
Con esa queja larga que sueltan en la tarde
(
)
Dulcia linquimus arva Segunda versión
[
1969]*
Suprimido en la edición de

Una amistad hicieron mis abuelos
con esta lejanía
y conquistaron la intimidad de los campos
y ligaron a su baquía
,
,
,
.

la tierra el fuego el aire el agua
Fueron soldados y estancieros
y apacentaron el corazón con mañanas
y el horizonte igual que una bordona
.

sonó en la hondura de su austera jornada
Su jornada fué clara como un río
y era fresca su tarde como el agua
oculta del aljibe
y las cuatro estaciones fueron para ellos
.

como los cuatro versos de una copla esperada
Descifraron lejanas polvaredas
en carretas o en caballadas
y los alegró el resplandor
.
con que aviva el sereno la espadaña
,
Uno peleó contra los godos
;
otro en el Paraguay cansó su espada
todos supieron del abrazo del mundo
.
y fue mujer sumisa a su querer la campaña
Altos eran sus días
.
hechos de cielo y llano
,

Sabiduría de campo afuera la suya
la de aquél que está firme en el caballo
y que rige a los hombres de la llanura
y los trabajos y los días
.
y las generaciones de los toros
,
Soy un pueblero y ya no sé de esas cosas
,
,
:
soy hombre de ciudad de barrio de calle
los tranvías lejanos me ayudan la tristeza
.
con esa queja larga que sueltan en las tardes
Casi juicio final
Mi callejero no hacer nada vive y se suelta por la variedad
.
de la noche
.
La noche es una fiesta larga y sola
:
En mi secreto corazón yo me justifico y ensalzo
;
.
He atestiguado el mundo he confesado la rareza del mundo
:
He cantado lo eterno la clara luna volvedora y las mejillas
.
que apetece el amor
He conmemorado con versos la ciudad que me ciñe
.
y los arrabales que se desgarran
.
He dicho asombro donde otros dicen solamente costumbre
,
.
Frente a la canción de los tibios encendí mi voz en ponientes
A los antepasados de mi sangre y a los antepasados de mis sueños
.
he exaltado y cantado
.
He sido y soy
He trabado en firmes palabras mi sentimiento que pudo haberse
.
disipado en ternura
.
El recuerdo de uta antigua vileza vuelve a mi corazón
,
Como el cahallo muerto que la marea inflige a la playa vuelve
.
a mi corazón
,
,
.
Aún están a mi lado sin embargo las calles y la luna
[
]*
[
El agua sigue siendo dulce grata en mi boca y las estrofas
] [
]*.
no me niegan su gracia el verso no me niega su música
;
Siento el pavor de la belleza ¿quién se atreverá a condenarme
?
si esta gran luna de mi soledad me perdona
Mi vida entera
,
,
Aquí otra vez los labios memorables único y semejante a
.
vosotros
He persistido en la aproximación de la dicha y en la intimidad
.
de la pena
.
He atravesado el mar
;
He conocido muchas tierras he visto una mujer y dos o tres
.
hombres
He querido a una niña altiva y blanca y de una hispánica
.
quietud
He visto un arrabal infinito donde se cumple una insaciada
.
inmortalidad de ponientes
.
He paladeado numerosas palabras
Creo profundamente que eso es todo y que ni veré ni ejecutaré
.
cosas nuevas
Creo que mis jornadas y mis noches se igualan en pobreza y en
.
riqueza a las de Dios y a las de todos los hombres
[
]*
Ultimo sol en Villa Ortúzar Luro
.
Tarde como de Juicio Final
.
La calle es una herida abierta en el cielo
Ya no sé si fue un Angel o un ocaso la claridad que ardió en la
.
hondura
,
,
.
Insistente como una pesadilla carga sobre mí la distancia
.
Al horizonte un alambrado le duele
.
El mundo está mmo inservible y tirado
,
En el cielo es de día pero la noche es traicionera en las
.
zanjas
Toda la luz está en las tapias azules y en ese alboroto de
.
chicas
,
Ya no sé si es un árbol o es un dios ése que asoma por la verja
.
herrumbrada
:
,
,
.
Cuántos países a la vez el campo el cielo las afueras
Hoy he sido rico de calles y de ocaso filoso y de la tarde hecha
.
estupor
,
.
Lejos me devolveré a mi pobreza
Para una calle del oeste
[
1969]*
Suprimido en la edición de
,
.
Me darás una ajena inmortalidad calle sola
.
Eres ya sombra de mi vida
.
Atraviesas mis noches con tu segura rectitud de estocada
La muerte- tempestad oscura e inmóvil-
.
desbandará mis horas
Alguien recogerá mis pasos y usurpará mi devoción y esa
.
estrella
(
.)
La lejanía como un largo viento ha de flagelar su camino
,
Aclarado de noble soledad pondrá una misma anhelación en tu
.
cielo
.
Pondrá esa misma anhelación que yo soy
:
Yo resurgiré otra vez
.
Calle que dolorosamente como una herida te abres
Versos de catorce
A mi ciudad de patios cóncavos como cántaros
,
y de calles que surcan las leguas como un vuelo
a mi ciudad de esquinas con aureola de ocaso
,
,
y arrabales azules hechos de firmamento
,
a mi ciudad que se abre clara como una pampa
[
]*
yo volví de las viejas tierras antiguas del naciente occidente
y recobré sus casas y la luz de sus casas
[
]*
y esa modesta luz que urgen y la trasnochadora luz de los almacenes
,
,

y supe en las orillas del querer que es de todos
y a punta de poniente desangré el pecho en salmos
y canté la aceptada costumbre de estar solo
.
y el retazo de pampa colorada de un patio
,
,
Dije las calesitas noria se los domingos
,
y el paredón que agrieta la sombra de un paraiso
,
,
y el destino que acecha tácito en el cuchillo
.
la noche olorosa como un mate curado

Yo presentí la entraña de la voz las orillas,
palabra que en la tierra pone el azar del agua
y que da a las afueras su aventura infinita
.
y a los vagos campitos un sentido de playa
Así voy devolviéndole a Dios unos centavos
.
del caudal infinito que me pone en las manos
:
1969
Nota Los asteriscos indican los cambios que hizo el autor en
a la edición de
1925.
***

Jorge Luis Borges
1925

Líneas que pude haber escrito y perdido hacia 1922 (Jorge Luis Borges)  

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Silenciosas batallas del ocaso
en arrabales últimos,
siempre antiguas derrotas de una guerra del cielo,
albas ruinosas que nos llegan
desde el fondo desierto del espacio
como desde el fondo del tiempo,
negros jardines de la lluvia, una esfinge de un libro
que yo tenía miedo de abrir

Monotonía (Nidia Vidal)  

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Odio lo monótono que son mis noches; solas y aburridas noches.
Mi sofá hace mucho que se convirtió en mi cama, no tengo ánimo de deshacer algo que tengo que volver a hacer todas las mañanas. Una sábana, una vieja almohada y una cobija hecha a mano son todo lo que necesito para pasar la noche.

Mía  

Posted in , , ,

Mi mente se rinde a tu recuerdo inevitable,
Sumido al miedo y la ansiedad
a los ensueños de amante y mujer.
Recorro tu cabello, respiro tu perfume y feminidad.
Rostros emocionados, el aguamiel recorre tu cara
y, en el abrazo, humedecen mis mejillas.
Frente a frente tu mirar arremetido delata tus secretos.
Cómo detenerme si mi voluntad no me pertenece.
si tu pecho contra el mío fue la revancha soñada.

El precursor de Cervantes (Marco Denevi)  

Posted in ,

Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchelo, sastre, y de su mujer Francisca Nogales. Como hubiese leído numerosísimas novelas de estas de caballería, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar doña Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen, la

El verdugo (A. Koestler)  

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Cuenta la historia que había una vez un verdugo llamado Wang Lun, que vivía en el reino del segundo emperador de la dinastía Ming. Era famoso por su habilidad y rapidez al decapitar a sus víctimas, pero toda su vida había tenido una secreta aspiración jamás realizada todavía: cortar tan rápidamente el cuello de una persona que la cabeza quedara sobre el cuello, posada sobre él. Practicó y practicó y finalmente, en su año sesenta y seis, realizó su ambición.

Intervalo de cinco minutos (Francis Picabia)  

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Yo tenía un amigo suizo llamado Jacques Dingue que vivía en el Perú, a cuatro mil metros de altitud. Partió hace algunos años para explorar aquellas regiones, y allá sufrió el hechizo de una extraña india que lo enloqueció por completo y que se negó a él. Poco a poco fue debilitándose, y no salía siquiera de la cabaña en que se instalara. Un doctor peruano que lo había acompañado hasta allí le procuraba cuidados a fin de sanarlo de una demencia precoz que parecía incurable.

La confesión (Manuel Peyrou)  

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En la primavera de 1232, cerca de Aviñón, el caballero Gontran D'Orville mató por la espalda al odiado conde Geoffroy, señor del lugar. Inmediatamente confesó que había vengado una ofensa, pues su mujer lo engañaba con el Conde.

Literatura (Julio Torri)  

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El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos

La sentencia ( Wu Ch'eng-en)  

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Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador soñó que había salido de su palacio y que en la oscuridad caminaba por el jardín, bajo los árboles en flor. Algo se arrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante dijo que era un dragón y que los astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el sueño, el emperador juró protegerlo.

Mariposa (Chuang Tzu)  

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Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.

Chuang Tzu

Despedida (Jorge Luis Borges)  

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Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.

No habrá sino recuerdos.

Campo atardecidos (Jorge Luis Borges)  

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El poniente de pie como un Arcángel
tiranizó el camino.
La soledad poblada como un sueño
se ha remansado alrededor del pueblo.

No me arrepiento de nada(Gioconda Belli)  

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No me arrepiento de nada
Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.

Atardeceres (Jorge Luis Borges)  

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La clara muchedumbre de un poniente
ha exaltado la calle,
la calle abierta como un ancho sueño
hacia cualquier azar.

La obra y el poeta (R.F. Burton)  

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El poeta hindú Tulsi Das, compuso la gesta de Hánuman y de su ejército de monos. Años después, un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar y de la meditación surgió Hánuman con su ejército de monos y conquistaron la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertaron.

R.F. Burton

Más información sobre Hánuman el dios mono en: Wikipedia Hánuman

El descuido (Martín Buber)  

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Cuentan:

El rabí Elimelekl estaba cenando con sus discípulos. El criado le trajo un plato de sopa. El rabí lo volvió y la sopa se derramó sobre la mesa. El joven Mendel, que sería rabí de Rimanov, exclamó:

-Rabí, ¿qué has hecho? Nos mandarán a todos a la cárcel.

Llamada (Fredric Brown)  

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El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación. Llaman a la puerta...

Fredric Brown

Tranvía (Andrea Bocconi)  

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Por fin. La desconocida subía siempre en aquella parada. "Amplia sonrisa, caderas anchas... una madre excelente para mis hijos", pensó. La saludó; ella respondió y retomó su lectura: culta, moderna.

Él se puso de mal humor: era muy conservador. ¿Por qué respondía a su saludo? Ni siquiera lo conocía.

Hablaba y hablaba... (Max Aub)  

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Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz

Polemistas (Luis Antuñano)  

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Varios gauchos en la pulpería conversan sobre temas de escritura y de fonética. El santiagueño Albarracín no sabe leer ni escribir, pero supone que Cabrera ignora su analfabetismo; afirma que la palabra trara* no puede escribirse. Crisanto Cabrera, también analfabeto, sostiene que todo lo que se habla puede ser escrito.

El dedo (Feng Meng-lung)  

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Un hombre pobre se encontró en su camino a un antiguo amigo. Éste tenía un poder sobrenatural que le permitía hacer milagros. Como el hombre pobre se quejaba de las dificultades de su vida, su amigo tocó con el dedo un ladrillo que de inmediato se convirtió en oro. Se lo ofreció al pobre, pero éste se lamentó de que

El Avaro (Molière)  

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PERSONAJES

HARPAGÓN, padre de Cleanto y de Elisa y enamorado de Mariana
CLEANTO, hijo de Harpagón, amante de Mariana
ELISA, hija de Harpagón, amante de Valerio
VALERIO, hijo de Anselmo y amante de Elisa
MARIANA, amante de Cleanto y amada por Harpagón
ANSELMO, padre de Valerio y de Mariana
FROSINA, mujer intrigante
MAESE SIMÓN, corredor
MAESE SANTIAGO, cocinero y cochero de Harpagón
FLECHA, criado de Cleanto
DOÑA CLAUDIA, sirvienta de Harpagón
MIAJAVENA y MERLUZA, lacayos de Harpagón
EL COMISARIO y su ESCRIBIENTE

La escena en París, en casa de Harpagón

Sábado (Jorge Luis Borges)  

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A C.G.


Afuera hay un ocaso, alhaja oscura
engastada en el tiempo,
y una honda ciudad ciega
de hombres que no te vieron.
La tarde calla o canta.
Alguien descrucifica los anhelos
clavados en el piano.
Siempre, la multitud de tu hermosura.

Un Artista del Trapecio (Franz Kafka)  

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Un artista del trapecio -como se sabe, este arte que se practica en lo alto de las cúpulas de los grandes circos es uno de los más difíciles entre todos los asequibles al hombre- había organizado su vida de tal manera -primero por afán profesional de perfección, después por costumbre que se había hecho tiránica- que, mientras trabajaba en la misma empresa, permanecía día y noche en el trapecio. Todas sus necesidades -por otra parte muy pequeñas- eran satisfechas por criados que se relevaban a intervalos y vigilaban debajo. Todo lo que arriba se necesitaba lo subían y bajaban en cestillos construidos para el caso.

De esta manera de vivir no se deducían para el trapecista dificultades con el resto del mundo.

El Matadero (Esteban Echeverría)  

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I

A pesar de que la mía es historia, no la empezaré por el arca de Noé y la genealogía de sus ascendientes como acostumbraban hacerlo los antiguos historiadores españoles de América que deben ser nuestros prototipos. Temo muchas razones para no seguir ese ejemplo, las que callo por no ser difuso. Diré solamente que los sucesos de mi narración, pasaban por los años de Cristo de 183... Estábamos, a más, en cuaresma, época en que escasea la carne en Buenos Aires, porque la iglesia adoptando el precepto de Epitecto, sustine abstine (sufre, abstente) ordena vigilia y abstinencia a los estómagos de los fieles, a causa de que la carne es pecaminosa, y, como dice el proverbio, busca a la carne. Y como la iglesia tiene ab initio y por delegación directa de Dios el imperio inmaterial sobre las conciencias y estómagos, que en manera alguna pertenecen al individuo, nada más justo y racional que vede lo malo.

Cercanías (Jorge Luis Borges)  

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Los patios y su antigua certidumbre,
los patios cimentados
en la tierra y el cielo.
Las ventanas con reja
desde la cual la calle
se vuelve familiar como una lámpara.

Arpías (Jorge Luis Borges - Margarita Guerrero)  

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Para la Teogonía de Hesíodo, las arpías son divinidades aladas, y de larga y suelta cabellera, más veloces que los pájaros y los vientos; para el tercer libro de la Eneida, aves con cara de doncella, garras encorvadas y vientre inmundo, pálidas de hambre que no pueden saciar. Bajan de las montañas y mancillan las mesas de los festines. Son invulnerables y fétidas; todo lo devoran, chillando, y todo lo transforman en excrementos. Servio, comentador de Virgilio, escribe que así como Hécate es Proserpina en los infiernos, Diana en la tierra y luna en el cielo y la llaman diosa triforme, las arpías son furias en los infiernos, arpías en la tierra y demonios (dirae) en el cielo. También las confunden con las parcas.
Por mandato divino, las arpías persiguieron a un rey de Tracia que

La Noche de San Juan  

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El poniente impecable en esplendores
quebró a filo de espada las distancias.
Suave como un sauzal está la noche.

Invictus (William Ernest Henley)  

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Poema que Nelson Mandela recitaba para sí mismo en los peores momentos de su terrible cautiverio de 27 años por su lucha contra el apartheid y la unidad sudafricana.

Invictus

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.

Caminata (Jorge Luis Borges)  

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Olorosa como un mate curado
la noche acerca agrestes lejanías
y despeja las calles
que acompañan mi soledad,
hechas de vago miedo y de largas líneas.

A Flor Máis Grande do Mundo (José Saramago)  

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Cómo nace un texto (Jorge Luis Borges)  

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Empieza por una suerte de revelación. Pero uso esa palabra de un modo modesto, no ambicioso. Es decir, de pronto sé que va a ocurrir algo y eso que va a ocurrir puede ser, en el caso de un cuento, el principio y el fin. En el caso de un poema, no: es una idea más general, y a veces ha sido la primera línea. Es decir, algo me es dado, y luego ya intervengo yo, y quizá se echa todo a perder.

16 consejos (Jorge Luis Borges)  

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En literatura es preciso evitar:

1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.

2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.

¿Por qué no escribe novelas? (Jorge Luis Borges)  

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Profesor, sus poemas y sus cuentos son muy bien conocidos en el extranjero, pero creo que usted no ha escrito ninguna novela. Si es así, quisiera preguntarle si hay alguna razón específica.

Yo creo que hay dos razones específicas: una, mi incorregible holgazanería, y la otra, el hecho de que como no me tengo mucha confianza, me gusta vigilar lo que escribo y, desde luego, es más fácil vigilar un cuento, en razón de su brevedad, que vigilar una novela.

Llaneza (Jorge Luis Borges)  

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A Haydée Lange


Se abre la verja del jardín
con la docilidad de la página
que una frecuente devoción interroga
y adentro las miradas
no precisan fijarse en los objetos
que ya están cabalmente en la memoria.

Elogio de Helena (Gorgias)  

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Perfección para la ciudad es el valor de sus habitantes, para un cuerpo la belleza, para un alma la sabiduría, para una acción la virtud, para un pensamiento la verdad. Las cualidades contrarias a éstas implican imperfección. En un hombre, en una mujer, en un pensamiento, en una acción, en una ciudad, es preciso honrar con alabanzas lo que sea digno de alabanza y cubrir de censuras lo que sea censurable. Pues tan erróneo e inexacto es censurar lo que debe ser alabado como alabar lo que debe ser censurado. Y es obligación de un mismo hombre proclamar la verdad y refutar a los que censuran a Helena, mujer sobre la que ha llegado a ser concorde y unánime la opinión de la tradición poética y el significado de su nombre, que lleva consigo el recuerdo de acontecimientos infortunados.

Yo quiero, razonando con lógica sobre la peyorativa tradición a ella referente, liberarla de toda acusación y hacer cesar la ignorancia, demostrando que sus acusadores están equivocados y descubriendo la verdad.

Ausencia (Jorge Luis Borges)  

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Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.

Apología de Sócrates (Platón)  

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No sé, atenienses, la sensación que habéis experimentado por las palabras de mis acusadores. Ciertamente, bajo su efecto, incluso yo mismo he estado a punto de no reconocerme; tan persuasivamente hablaban. Sin embargo, por así decirlo, no han dicho nada verdadero. De las muchas mentiras que han urdido, una me causó



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Biografía apócrifa

Biografía Apócrifa

Nacido en el momento y lugar equivocados.
Educado bajo un rígido sistema de valores que colapsarían tempranamente dejándome a la deriva, sin moral alguna. Continuaría navegando sin rumbo destrozando todo lo que era… Renunciando a dios y a la sociedad, encerrado en un estado demente: el autismo sería el único amigo de mi mente enferma.
La esperanza habría de golpear la puerta de mi hogar. Pero ya he aprendido; eternamente se repetirá y tendrá mil caras diferentes pero que siempre se convertirá en decepción. Aquel viejo amor regresará y luego de la traición partirá sonriente... y mis lágrimas caerán sobre el papel para convertirse en letra y en poesía.

Mientas tanto, sin rumbo, sigo desafiando al olvido con mi risa irónica, resistiéndome a destruirlo todo para poder seguir narrando los reflejos de un alma perturbada...
los reflejos de mi alma.

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